Los restos mortales de Friedrich Karl Flick (1927-2006), la que fuera una de las mayores fortunas de Europa, han vuelto hoy a su panteón del cementerio de Velden (Carintia), poniendo fin al extraño caso del secuestro de su cadáver por una banda que exigió hasta seis millones de euros de rescate.

Desde que su ataúd fue secuestrado en noviembre de 2008 el caso estuvo envuelto por el misterio, y la Policía parecía desorientada por la falta de pistas hasta su reciente aparición y la confirmación de la detención de dos personas en Budapest.

En la capital húngara se detuvo a un abogado de 41 años como el "cerebro" del robo y a otro cómplice, y se buscan además a cuatro presuntos implicados, informó la Policía magiar.

"Para nosotros es importante haber recuperado el sarcófago y poder llevarlo allí dónde él lo había deseado", dijo la viuda Ingrid Flick a la radio pública ORF tras la ceremonia.

"Existen sentimiento encontrados. Estoy muy feliz de que lo hayamos vuelto a encontrar", agregó la viuda.

Después de un responso, se cerró el panteón familiar, en el que se han establecido medidas de seguridad para evitar que se repita de nuevo un incidente parecido.

Las fuerzas de seguridad húngaras confirmaron que siguieron a los ladrones durante meses y fuentes de la investigación sostienen que la familia entregó 100.000 euros a la banda de extorsionadores.

La prensa sensacionalista austríaca sostienen que fueron los detectives privados contratados por la familia, que llegó a ofrecer 100.000 euros por pistas para encontrar el ataúd de Flick, quien dio con los secuestradores.

Los ladrones tuvieron que levantar tres losas de granito de 300 kilos y llevarse un ataúd de 200 kilos, en una acción que parecía hecha por profesionales.

Con una fortuna en el momento de su muerte de 6.000 millones de euros, Flick era considerado el hombre más rico de Austria y uno de los 50 más acaudalados del mundo.

El industrial tenía 79 años cuando falleció en su mansión a orillas del Worthesee, un lago en el que tienen residencia muchas de las grandes fortunas del país alpino.

Flick, que nació en Alemania y obtuvo la nacionalidad austríaca en 1958, país en el que vivió desde 1994, era hijo de Friedrich Flick, uno de los principales industriales del armamento del Tercer Reich, condenado por ello a una pena de cárcel en los juicios de Nuremberg.

Flick heredó en 1972 el imperio industrial de su padre, pero vendió todas sus empresas de forma paulatina por unos 10.000 millones de euros.

-EFE-