Alejandro Rivas y María Laura Bustamante se conocieron en el 2004, en la Pontificia Universidad Católica del Perú . | Fuente: Alejandro y María Laura

Hace cinco años, Alejandro y María Laura vendieron su auto para poder emprender su primer viaje. Desde entonces, no han parado de llevar su música a otros países y de descubrir, en el proceso, que componer es un trabajo que disfrutan y a través del cual descubren a diario algo nuevo sobre ellos mismos.  

El próximo 12 de abril, en el Gran Teatro Nacional, la banda presentará “Crisálida”, un potente espectáculo plagado de emociones, en el que repasarán lo mejor de sus 10 años de carrera musical y las canciones más especiales de sus tres discos: Paracaídas (2011), Fiesta para los muertos (2013) y La casa no existe (2017). Este show plantea un recorrido que combinará la nostalgia de los primeros años con un gran deseo de exploración hacia el futuro.

¿Cómo ha evolucionado su proceso de composición tras 10 años juntos?

ML: Crear canciones siempre ha sido un descubrimiento y un trabajo que disfrutamos mucho. Las emociones no siempre están a flor de piel (la inspiración tampoco), pero uno se va dando cuenta de que se tienen que generar herramientas que hagan que la composición se transforme en un juego y, al mismo tiempo, descubrir qué cosas se quieren decir en cada momento. Si hay algo que hemos descubierto en estos años es que amamos componer y descubrir procesos.

AR: Nuestra forma de componer ha ido cambiando con los años, pero cuando veo hacia atrás no me parece tanto tiempo, solo cuando veo fotografías pasadas. El otro día posteamos una foto de cuando vendimos nuestro auto -entre otras cosas- para poder viajar. Desde entonces no hemos parado.

¿Ha sido difícil para ustedes abrirse paso en la industria musical en el Perú?

AR: No solo para nosotros los músicos es difícil sobresalir, es algo que sucede en todos los campos. Ahora que veo hacia el pasado y recuerdo lo que tuvimos que vender no lo pieso como un sacrificio, sino como “wow, realmente nos gusta hacer esto”. Además, nos desprendemos fácilmente de las cosas. Amamos hacer canciones, subir al escenario y cantarlas. Sea el formato que sea. Hemos elegido esta forma de vivir y nos encanta, somos dueños de nuestro tiempo. 

Sobre Crisálida, ¿de qué va el nuevo show?

MR: Escogimos ese nombre porque significa un proceso de transformación. Es el insecto, la larva en el capullo que se va a transformar en una mariposa. No sabíamos que existía esa palabra pero cuando la encontramos supimos que reflejaba lo que significa este momento para nosotros. Es un punto de transformación, en donde miramos para atrás y hay un recorrido; pero también miramos para adelante. Queremos interpretar nuestras canciones de otra manera, desde otro lugar, desde donde estamos ahora. Hace poquito lanzamos una nueva versión del tema “Puedo estar sin ti” y estamos contentos porque creemos que nos identifica y muestra las ganas que tenemos de hacer música hoy en día.

¿De qué manera la han actualizado?

MR: Es una canción que siempre hemos disfrutado, pero que quizás no sentíamos que estaba vigente, porque la musicalidad se había quedado en el primer disco. Ahora ha renacido con nosotros y con las ganas que tenemos de que todas nuestras canciones renazcan. Hace tiempo que no le dedicábamos tanto esfuerzo, ganas y tiempo a revisar todas nuestras canciones a detalle -realmente con lupa-, y no solamente la parte musical, sino también la escénica y la performance.

Sobre los músicos que los acompañarán en escena…

AR: En esta banda están Bruno Rosato, Giacomo Novella, Helen Zamudio y Kennen Chicagua. Estamos ensayando tres veces por semana, durante cuanto horas. Estamos haciendo algo loco.

¿Qué pueden esperar los fans de Alejandro y María Laura de este concierto?

ML: Algo que no se suele hacer. Muchos shows en el Gran Teatro Nacional se enfocan en llevar a un montón de músicos y hacer un gran espectáculo… en este caso no hay un montón de músicos, pero sí muchas horas de ensayo. Vamos a ser siete músicos en escena junto a dos invitados especiales. Quizás no es un concierto de cantidad, pero sí de calidad.

AR: Gran parte del concepto de Crisálida es mirar hacia el futuro, pero también mostrar en qué momento estamos ahora y hacia dónde estamos yendo. Para mí es algo grande, una sensación de cambio muy fuerte, que además está reflejada en lo que le está sucediendo al proyecto.

¿Qué les espera tras este concierto?

AR: Iremos a tocar al festival Estereopicnic, en Bogotá, y compartiremos escenario con bandas que admiramos mucho. Vamos a demostrar lo que tenemos, que es fruto de todos los ensayos; de la madurez de composición que tenemos y de la banda. Las horas de ensayo han sido horas de disfrute.

¿Cómo llegaron a este grupo de músicos que hoy los acompañan?

AR: El momento de cambio fue cuando llegó Giacomo Novella a la banda; él ha sido como el integrante permanente. Los demás son nuevos, pero los sentimos muy cercanos, de una forma que no habíamos sentido antes. Ha habido un proceso de integración largo: no se trata de hablar solo de los arreglos, sino de conversar, ver películas juntos. Siento que la banda se ha transformado en una familia y es algo que tal vez estábamos buscando de forma inconsciente.

¿Con qué se sorprenderán los asistentes al concierto?

ML: Lo bueno de tocar y cantar en un teatro como este es que nos da la posibilidad de transmitir una energía que viaja a través de distintos momentos. Habrán algunos muy íntimos y otros explosivos.  

AR: Hemos utilizado teclas de una máquina de escribir, botellas, sintetizadores y, en el siguiente tema que vamos a lanzar, estoy tocando la guitarra eléctrica. Creo que se van a topar con una dinámica muy amplia. Por otro lado, le hemos prestado mucha atención a la parte vocal: todos los miembros de la banda cantan y hacemos armonías a cinco voces. Se trata del setlist más grande que hemos hecho, pues estamos considerando entre 20 y 23 canciones… es que tenemos tres discos y queremos decir muchas cosas.

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