Todas las civilizaciones del mundo desarrollaron la comunicación para transmitir conocimientos, normas para la convivencia social y política, así como para expresar el afecto entre los humanos.

La forma de comunicación escrita fue descubierta en la mayoría de antiguas civilizaciones; sin embargo, en nuestro país las culturas preincaicas adoptaron la comunicación oral como la principal forma de comunicación.

El quechua es el idioma que con más de 500 años de contacto con otras lenguas del mundo, ha resistido al proceso de colonización en Latinoamérica y en el Perú, más de tres millones de habitantes todavía la cultivan, según cifras del INEI.

Por los libros de historia, conocemos que el quechua o Runa Simi (boca del hombre) fue el idioma oficial del Imperio Inca pero los estudios de Alfredo Torero señalan que surgió en la costa y la sierra central del Perú, posiblemente en la zona de Yungay, hacia el año 10 600 a.C. y luego se desarrolló en los pueblos aledaños llegando a Caral (3500 a.C.), Chavín de Huantar (1500 a.C.), Sechin (1000 a.C.), Pachacamac (1000 d.C.) y culturas de la región central.

El investigador se respalda en la toponimia de algunas palabras, principalmente del valle de Supe como Yungay (yunga-y, clima encima de lugar cálido o clima templado, Huascarán (huasca-ran, cadena de montañas), Pachacamac (Pacha-camac, Dios viene al mundo), Huamancayan (Guaman- Kayan, los llaman a los halcones o gavilanes), Ranrahirca (Ranra-hirca, cerro de piedras); Huaraz ( Guaras-tambo, tierra donde usan pañetes o calzones), Colquijirca (cerro de plata), entre otros términos que provienen del norte del país.

Este idioma viajó hasta el sur, donde fue oficializado por la necesidad de comunicarse con los habitantes conquistados y para que las leyes sean entendidas en todo el territorio, lo que se traducía en un buen gobierno.

En la actualidad, la situación del quechua es diferente. En la región Junín existe 37 mil hablantes, mientras que otras lenguas nativas como que el ashaninka cuenta con 64 mil hablantes, quienes en su mayoría son trilingües porque también dominan el español y el nomatsiguenga. Además, el idioma yanesha es cultivado por ocho mil hablantes.

El nomatsiguenga alberga a ocho mil 400 hablantes, mientras que el kakinte solo alcanza a las 300 personas, estando en peligro de desaparecer.

Es necesario que los gobiernos tomen en cuenta estas cifras, pues el quechua así como otros idiomas nativos sufrieron discriminación durante el proceso de colonización y globalización, por lo que las autoridades deberían emplear políticas para fomentar su difusión y no sacrificarlas para alcanzar la modernidad.

Por: Lizzet Paz

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