El vicario general de la Prelatura de Sicuani, Eduardo Adelmann, hizo este miércoles un llamado para que se busque la manera de reiniciar el diálogo en la provincia cusqueña de Espinar, donde un sector de la población acató una protesta contra una minera.

Aclaró que jamás ha sido propósito de esta organización religiosa promover la violencia, sino propiciar el diálogo.

Dijo que todas las partes involucradas deben asumir su responsabilidad por la situación a la que se llegó en Espinar, actualmente en estado de emergencia después de los hechos de violencia que originaron las protestas.

Refirió que la población reaccionó de una forma inaceptable, que hubo prepotencia de parte de algunos elementos policiales y que la minera Xstrata Tintaya no ha encontrado la forma de relacionarse con la comunidad.

Frente a este panorama, mencionó que debe haber una reconciliación, a fin de que no se presenten situaciones como las ya vividas en la provincia.

Adelmann indicó, no obstante, que el problema es encontrar interlocutores válidos en la zona, al recordar que el alcalde de Espinar (Óscar Mollohuanca) está en el penal del departamento de Ica.

Señaló que hay estudios que han determinado que existe contaminación ambiental en las fuentes de agua de Espinar por la presencia de metales pesados, pero aún  queda por establecer si está asociada directamente con la minería.

El religioso sostuvo que la protesta de la población es histórica, mucho antes de la llegada de Xstrata Tintaya.

Comentó, además, que aún persisten prejuicios ancestrales desde Lima hacia las provincias, lo que, según dijo, se vio reflejado en algunos reportes periodísticos.

“Los pusieron (a la gente de Espinar) como una población irracional, violenta, difícil de tratar. Esos son prejuicios ancestrales que siguen vigentes. Es una población racional, pero tiene su forma de dialogar”, comentó.

Andina