La invitación a la boda se hizo a través de las redes sociales, mediante tarjetas, de boca en boca y a través de teléfonos celulares. La fecha para la unión era el 1 de diciembre del 2012; el lugar  el centro poblado de Culta, ubicado en el distrito de Ácora, jurisdicción de la provincia de Puno.

Y así, Qhapaq Sarirri (El caminante poderoso en aimara) y Yuraq T"ika (Flor Blanca) invitaron a su boda, que no solo tuvo como invitados a sus conocidos, sino además extraños quienes querían participar de la unión singular que en las redes se conocía como un matrimonio andino.

J"acha Jilata, hermano del novio a través de su cuenta del Facebook, invitó a la población a la unión matrimonial: “Hermanos, hermanas quedan invitados este primero de diciembre al matrimonio de mis hermanos Qhapaq Sariri y Yuraq Tika”

Y así, la convocatoria de la nupcia atrajo de cientos de personas que aún practican la identidad cultural. Muchos vestidos con trajes típicos de sus lugares de origen, como la selva del país, de zonas altas de la región entre otros participantes.

Qhapaq Sarirri (Marco Antonio Camapaza Pacsi, de  34 años) asegura que junto a su esposa Yuraq T"ika (Rosa Mendoza Coaquira, de 35 años) tomaron la decisión de unirse de esa manera singular, pues ellos aún mantienen la identidad cultural andina como la práctica de la ofrenda a la madre tierra o Pachamama, a la luna, aire, fuego y otras deidades.

Los preparativos se iniciaron con un mes de anticipación, con el pedido a la madre luna (luna nueva) para la recarga de la energía femenina en su vivienda en la ciudad de Juliaca, pues ambos radican en esa localidad por el trabajo, pues la novia es docente en una localidad de Inchupalla (Huancané) y él profesor en una escuelita de Ácora.

Días previos a la boda, en Willka Uta Copamayo se realizó un ensayo el ritual para pedir permiso a la tierra y el fuego, posteriormente el permiso al agua y al aire en compañía de sus padrinos y familiares además de la compañía de un guía espiritual.

Tras el ritual, se realizó el cocahui o el almuerzo por la celebración matrimonial, los familiares sacrifican a sus animales para ofrecerlos en el almuerzo de la boda. Ellos alistan las bebidas y comidas para la fiesta del matrimonio andino.

En el día central, desde tempranas horas se realiza el ritual del permiso a las  deidades; el fuego, aire, tierra para la unión, se realiza el quintu con la presencia de un guía espiritual.

Según la religión andina, las principales factores que constituyen la dualidad andina son Los Apus considerados como espíritus de las montañas representan al lado masculino y la Pacha mama (tierra madre) que representa a la mujer y, adicionalmente a estas dos deidades principales, se considera al agua como elemento que representa la pureza y al fuego que simboliza el camino o la fuerza.

Tras la ceremonia, se realizó la unión civil con la presencia del alcalde distrital de Ácora quien con su firma selló el matrimonio entre ambos, pues según Qhapaq Sarirri, no se pueden obviar las costumbres y reglas de ese tiempo.

Luego, los invitados realizaron la apjata o entrega de presentes. Los provenientes de la selva llevaron frutas, lo de la sierra, semillas y otros colocaron dinero en la ropa de los recién casados. También hubo cerveza, banda musical y hasta orquesta de música latinoamericana.

Al día siguiente se realizó la challa de regalos con la presencia de sus conocido y sus dos hijos Aura Rocío (energía) de 9 años y  Antonio Jacanrucca (guía lider) de 5 años.

Por: Paty Condori Huanca

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