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La muerte del joven Walter Oyarce (23) es una muestra clara de la intolerancia que reina en las barras y la hinchada futbolística, y debería recibir como medida correctiva que el próximo clásico de fútbol se juegue a puerta cerrada, propuso hoy el psiquiatra Freddy Vásquez.

El especialista del Hospital Nacional Honorio Delgado Hideyo Noguchi manifestó que los clásicos de fútbol entre Alianza Lima y Universitario son la máxima expresión de violencia de nuestra sociedad, por la tradicional rivalidad de los equipos, lo que se exacerba cuando uno de ellos gana o pierde.

“A raíz de este hecho de violencia, se tiene que aplicar una medida correctiva ejemplar y una de ellas puede ser que el próximo clásico de fútbol se juegue a puerta cerrada. Pero tiene que adoptarse alguna decisión porque, de lo contrario, dentro de algún tiempo estaremos lamentando otra muerte”, aseguró.

Vásquez, jefe del Departamento de Prevención de Suicidios del citado nosocomio, dijo que la intolerancia que se observa en el fútbol es un rasgo que viene desde el hogar, donde los padres no enseñan a los hijos a aceptar que los demás pueden ganar o pueden tener ideas o preferencias distintas a las nuestras.

Manifestó que a muchos niños se les enseña desde muy pequeños que deben ser hinchas de algún equipo de fútbol y que el equipo contrario es “el enemigo” y al cual se le debe llamar con una serie de calificativos ofensivos.

“Yo mismo he escuchado a niños de 4 o 5 años expresándose de la manera más despectiva del equipo contrario y los padres que estaban junto a ellos no les decían nada, permitían que eso ocurra, a eso se le llama intolerancia”, subrayó.

Añadió que tolerancia es un valor que se fomenta principalmente en el hogar, con los hermanos, los primos y la familia en general, y que cuando los hijos aprenden a aplicarla, ese mismo respeto por las ideas se lleva al colegio y a los distintos ámbitos de la vida, incluso en un estadio.

El psiquiatra comentó que los hechos de violencia futbolísticos suelen ocurrir en las graderías o en las tribunas sur o norte, y no en los palcos, por lo que la muerte de Oyarce -hincha de Alianza Lima- es un hecho que va más allá de lo siempre se veía.

Además, refirió, se ha llegado al límite de la insania, porque Universitario venció en este encuentro futbolístico a Alianza Lima. “Quiere decir que los barristas del equipo ganador encima demuestran su poder matando o propiciando la muerte del hincha del equipo contrario. Eso no debe ocurrir en ninguna parte del mundo”.

En otro momento, Vásquez indicó que entre los fanáticos hay gente con rasgos psicopáticos que pueden ver exacerbados sus ánimos si consumen alcohol o drogas. “Aquí no hay que mentir, en esos lugares circulan estos ingredientes”.

Por ello, señaló que otra sugerencia suya sería una mayor presencia policial dentro y fuera del estadio, incluso custodia vía aérea, y con apoyo de personal de Defensa Civil, lo que, comentó, dará una mayor sensación de seguridad a los asistentes.

Finalmente, manifestó que se debe amenazar a los jefes de barras a que no recibirán entradas en caso recluten a personas violentas para los encuentros futbolísticos.

Según cifras del galeno, en Lima hay por lo menos unas 14 mil personas que integran las barras bravas, la mayoría de las cuales están repartidas en Universitario y Alianza Lima.

Oyarce Domínguez, de 23 años, murió tras ser arrojado del palco C-128 del Estadio Monumental aparentemente por hinchas de Universitario, quienes ingresaron hasta ese espacio privado y rompieron las puertas.

Andina