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A pocas horas de Lima, se encuentra el desierto de Ocucaje(Ica) es una zona de bahías e islas con un mar tranquilo y de poca profundidad, con un ambiente semitropical de palmeras con gran diversidad de fauna, donde existieron las condiciones adecuadas para la fosilización de los animales.

Arqueólogos del Museo de Historia Natural de París hallaron en el desierto del distrito de Ocucaje un cementerio prehistórico de fósiles, pertenecientes a monstruos marinos que datan de hace 40 millones de años, informa el diario estadounidense The New York Times.

Se dice que las tierras resecas fueron lavadas por el mar y guarda uno de los más codiciados fósiles marinos.

Christian de Muizon, de 58 años, paleontólogo del Museo de Historia Natural de París, encontró ballenas enanas, tiburones gigantes, delfines picudos, focas, pingüinos, una ballena con dientes más largos que los del Tyrannosaurus Rex, lo que es un contendiente para el depredador más grande que jamás rondó los océanos.  Asimismo, se encuentran cocodrilos marinos que habitaban esas bahías en el Cenozoico, que abarca las eras terciaria y cuaternaria.

El estudioso que dirigió una expedición en noviembre compara a Ocucaje y las secciones adyacentes del desierto con la tapa de las zonas fósiles como la provincia de Liaoning en China, donde la lluvia de ceniza famosa conserva los dinosaurios con plumas.

Pero más allá del beneficio para la ciencia, los descubrimientos han atraído la atención de otra clase de cazadores de fósiles, como los contrabandistas que recogen a estos restos prehistóricos de manera ilegal.

Ocucaje permanece abierto a cualquier persona que desee buscar fósiles.  La legislación peruana clasifica a los fósiles como patrimonio nacional y requiere de fósiles encontrados en el país a permanecer en el Perú, a menos que se conceda un permiso especial.

Los saqueadores ya han devastado los sitios arqueológicos de entierro en la periferia del desierto. La policía rara vez entra en la zona, según indican los mismos pobladores de Ocucaje.

Casi los únicos vehículos de cuatro ruedas que se ve atravesar el desierto son los camiones que transportan a los trabajadores que pasan semanas en la costa de recogida de algas.  Ellos venden a los distribuidores, para luego exportarlo a Asia.

"Este desierto es horrible", dijo Yolanda Gutiérrez, de 35 años, un recolector de algas. "Las únicas cosas que una persona considera que son de tierra y piedras y los huesos."

Los descubrimientos recientes en otras partes de Perú han suscitado el interés en el país de los fósiles y la posibilidad de más tráfico. Una empresa minera controlada por inversionistas suizos y de Australia anunció un sorprendente descubrimiento el año pasado: más de 100 huellas de dinosaurio incrustado en las paredes de piedra.