Una delegación oficial de Perú examinará en el norte de Tailandia el desarrollo de proyectos de sustitución de las plantaciones de opio, con el fin de recoger información que permita apoyar iniciativas similares en la nación andina, indicaron hoy fuentes diplomáticas.

Encabezada por el presidente ejecutivo de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA), Rómulo Pizarro Tomasio, y el gerente adjunto de Desarrollo Alternativo del organismo público, Fernando Rey Tordoya, la delegación tiene previsto llegar mañana a Tailandia, donde permanecerá hasta el próximo 28 de enero.

El embajador de Perú en Tailandia, Carlos Velasco, explicó a Efe que el desarrollo alternativo es la mejor forma de ayudar a los campesinos a abandonar el cultivo de la adormidera en Tailandia o la planta de coca en Perú y mejorar su calidad de vida.

"El cultivo de droga es uno de los principales problemas de seguridad para los países donde se produce y supone un problema grave de salud y delincuencia para las naciones donde se comercializa", agregó el diplomático peruano.

Durante su estancia en esa región de Tailandia, parte del llamado "Triángulo de Oro" de la droga, la misión peruana visitará las instalaciones de la fundación Mae Fah Luang, que ha realizado varios proyectos de desarrollo sostenible alternativo en las plantaciones de adormidera, de donde se extrae el opio, la base de la heroína, en la provincia de Chiang Rai.

Según la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas, la pobreza es el factor principal que lleva a los campesinos al cultivo de droga, por lo que requieren la asistencia de los estados y organismos internacionales para su sustitución por cultivos alternativos como el café o el aceite de palma.

"En el Perú, el 70 por ciento de los agricultores de las zonas de cultivo del arbusto de coca hacen frente a la pobreza y el 42 por ciento a la pobreza extrema", indicó en un informe sobre desarrollo alternativo James Jones, consultor de la ONU.

En el Sudeste Asiático, el cultivo de la adormidera bajó de 200.000 hectáreas en 1990 a50.000 a mediados de 2004, lo que significó una reducción del 75 por ciento.

Según Jones, las políticas de sustitución de cultivos han contribuido a mejorar la vida de muchos campesinos y a erradicar la producción de opio en la mayor parte de Tailandia.

Por otra parte, en la región andina, el cultivo del arbusto de coca se redujo un 28 por ciento, al pasar de 210.000 hectáreas en 1990 a150.000 hectáreas al final de 2003.

Entre 1995 y 2005, en la cuenca peruana de Aguaytía la superficie de plantaciones de coca disminuyó hasta unas 500 hectáreas desde las 16.000 hectáreas.

"El desarrollo alternativo claramente ha contribuido a esas reducciones", precisa Jones, quien alerta de que la pobreza y los cultivos ilícitos alimentan los conflictos en Colombia y Birmania (Myanmar) y amenazan el medio ambiente.

EFE