Internas del penal Chiclayo | Fuente: RPP/Noticias | Fotógrafo: Rosario Coronado

Muchas mujeres de la región Lambayeque y del país celebrarán este 8 de marzo junto a su familia, trabajando o desarrollando múltiples actividades; pero lo más importante, gozando de esa libertad que es lo más valioso con lo que cuenta el ser humano.

Para las internas del establecimiento penitenciario de Chiclayo no será así, pues una vez más tendrán que pasar esta fecha, entre rejas, lamentándose, lejos de sus seres queridos y pagando por el gran error que un día cometieron.

RPP ingresó al recinto carcelario donde conversó con ellas. Todas dicen estar arrepentidas y pese a que muchas tienen condenas muy altas, no pierden la esperanza de retornar a casa y reintegrarse a la sociedad, bajo la promesa de no volver a delinquir.

Testimonios. "Cuento los días para que abran las rejas, celebrar el Día de la Mujer en libertad, estar junto a mi madre y cuatro menores hijos", manifestó entre lágrimas la reclusa lambayecana, Manuela Natividad Ramos Vidaurre, de 42 años.

Ella tiene cuatro hijos, fue sentenciada a 12 años de cárcel por el delito de extorsión, ya cumplió 5. Su rutina, similar a todas sus compañeras de pabellón, es despertar a las 6:00 de la mañana, esperar la supervisión del Inpe y desde las 9: 00 hasta las 5: 00 de la tarde, internarse en los talleres productivos, donde confecciona prendas de vestir y bisutería.

Todo lo que puede confeccionar y vender es para mantener a su familia. “Yo trabajaba como operaria de maquinaria, pero como me ofrecieron dinero rápido, opté por lo más fácil y ahora me arrepiento. Aquí trato de ser fuerte y no quebrarme. Con todo lo que vivo ahora, aquí, pido a todas las personas que estudien y trabajen, no se junten con gente de mal vivir, no hay que caer en cosas indebidas”, dijo.

Jenny Pardo España, es otra interna de 30 años, natural de Huánuco. Fue sentenciada a 30 años por tráfico ilícito de drogas. “Es triste no estar junto a la familia en fechas especiales. Es un sufrimiento que se lleva y creo culminará cuando se abran las puertas de esta cárcel”, contó desde el pasadizo del ambiente, donde cumple su extensa pena.

Manifestó que por el momento se dedica a trabajar en los talleres y así olvidar el castigo que tiene que cumplir por el delito que cometió. Lo que sí está muy segura es que cuando abandone el recinto carcelario, buscará contribuir para evitar que más mujeres sigan delinquiendo.

Cifras. En el pabellón se encuentran 145 mujeres que oscilan entre los 18 y 60 años por robo, homicidio, extorsión y tráfico ilícito de drogas, principalmente. Cuatro de ellas viven con sus hijos, menores de tres años, según detalló el director del centro de reclusión, Emigdio Cutimbo Estrada.

Manuela es una de las tantas reclusas arrepentidas | Fuente: RPP/Noticias | Fotógrafo: Rosario Coronado
Jenny fue condenada a 30 años | Fuente: RPP/Noticias | Fotógrafo: Rosario Coronado
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