Obispo de Chiclayo | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

El Obispo de la Diócesis de Chiclayo, Roberto Prevost, lamentó los últimos casos de violencia contra la mujer y feminicidio en la región Lambayeque y pidió a las autoridades locales y regionales un verdadero compromiso para combatir este flagelo.

El máximo representante de la Iglesia Católica en Lambayeque, dijo que este es un síntoma de una sociedad que sufre muchos problemas, muchas heridas y además refleja el poco, o casi nulo, trabajo de prevención en casos de violencia, que realizan las autoridades de turno.

“Estamos viendo con mayor frecuencia esta falta de respeto a la mujeres jóvenes, esposas, niñas. Algo va mal, algo está muy mal en nuestra sociedad, esto es una sociedad que sufre muchas heridas. Tenemos que pararnos un poco y preguntarnos qué podemos hacer para cambiar esta situación", enfatizó.

Pobreza como factor

Prevost dijo que una de las causas de este problema es la pobreza extrema que creció en los últimos años en la región, ya que la falta de políticas públicas eficaces, para luchar por los más indefensos, generó un clima propicio para que los abusos se incrementen en nuestra sociedad.

“Si se hace poco por atender la pobreza, también es poco lo que se hace en promover el respeto a la dignidad humana, la defensa de las niñas, adolescentes, pobladores indefensos que están esperando la ayuda de todos”, agregó.

Responsabilidad de las familias

También atribuyó responsabilidad a las familias que forman mal a sus niños y poco a poco van perdiendo valores y el amor por las cosas de Dios.

“Una familia bien constituida, donde un niño aprende a respetar a una mujer, será una garantía de un ciudadano sin violencia, pero si no hay valores, respeto y fe en Dios, es difícil; allí vienen los problemas. Hay que promover la justicia en todos los campos, el educativo, familiar, etc.”, dijo finalmente.

Estas declaraciones las brindó desde el penal de Chiclayo, a donde llegó para oficiar una misa y participar de una procesión junto a la patrona del penal, Nuestra Señora de la Paz.

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