Andina
El lavado frecuente de manos es una de las recomendaciones, además del uso de mascarilla y la distancia, para prevenir el contagio del nuevo coronavirus. | Fuente: Andina

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Ayer se superaron las cifras globales de 10 millones de infectados y 500,000 muertes causadas por el coronavirus. En algunos países del mundo, como Estados Unidos, la pandemia sigue creciendo, aunque su epicentro se haya desplazado a estados como California, Florida y Texas. En nuestro país, el gobierno ha establecido que en siete regiones los indicadores siguen al alza, por lo que se prolongará en ellas la cuarentena. La situación es particularmete difícil en Arequipa y Madre de Dios, porque los hospitales se hallan desbordados. En contraste, en regiones como Tacna, Pasco y Amazonas no se han registrado muertos por coronavirus los últimos cinco días. Aunque no tenemos explicaciones detalladas sobre muchos aspectos de la pandemia, sabemos con certeza que la tasa de contagio depende del comportamiento de los ciudadanos. A falta de vacunas, la única manera de mitigar el impacto del virus es respetar las reglas sanitarias: distancia social, uso de mascarilla y lavado de manos. El levantamiento de la cuarentena en 19 regiones, entre ellas Lima y Callao, no significa que podamos prescindir de esas precauciones. Al contario, a medida que se reanuden las actividades económicas y más personas salgan de sus casas, debemos protegernos más de un riesgo que desdichadamente sigue vigente. Con cuarentena o sin ella.

El ministro de Salud reitera el compromiso de llegar a dos mil camas de cuidados intensivos, es decir casi cinco veces más que las que teníamos cuando se conoció el primer caso. Pero la respuesta a la pandemia no puede ser solo médica, también debe ser preventiva y para eso podemos usar dispositivos digitales que permitan el “rastreo” de los infectados y los sospechosos de serlo. Los países más exitosos contra el coronavirus han hecho uso generalizado del “rastreo” lo que hace posible que los servicios públicos ubiquen a los infectados sin esperar que lleguen a la necesidad del hospital. Un buen paso hacia el mapeo de la infección en todo el país es la encuesta nacional lanzada ayer a través de los 40 millones de celulares. Responder a las preguntas toma solo tres minutos. Nuestras respuestas contribuirán a tener una idea geolocalizada de los circuitos del contagio. El diseño y la ejecución de una encuesta de esa envergadura ha sido posible gracias a la colaboración entre el Estado y la empresa privada: los operadores de telefonía, pero también fabicrantes de electrónica y la Asociacion de fomento a la infraetructura. La colaboración entre Estado y empresa es expresión de la unidad que es indispensable para ganar la batalla contra el coronavirus. El politólogo Alberto Vergara lo dice a su manera en carta enviada a la página editorial de La República: “El Congreso de repechaje ha descubierto el ochentero carpetazo para lesgislar contra los principios económicos del país. Somos testigos de una catarata de medidas irresponsables que ponen en peligro las finanzas nacionales. Y, de otro lado, el sector privado, insiste en mostrar una indolencia que solo puede atizar y legitimar a los incendiarios”.

Por su parte, la presidenta de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis publica una columna de opinión en El Comercio bajo el título de Un mundo suspendido. María Pía Costa formula algunas reflexiones a partir de las más de 6,500 llamadas de consulta hechas a la línea telefónica gratuita de soporte emocional ofrecida por su Sociedad. Con el paso del tiempo, el temor, la depresión y la ansiedad iniciales han cedido lugar a consultas vinculadas al impacto del duelo vivido en las actuales condiciones restrictivas, incluyendo los lugares de culto y los de entierro. La autora concluye que desde el punto de vista mental, la salida de la crisis será un desafío para los políticos, pero también para los ciudadanos, obligados a dar pruebas de la “adaptabilidad y la flexibilidad” propias de nuestra especie.

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