Daniel Salaverry, presidente del Congreso, y Martín Vizcarra, presidente de la República, el pasado 28 de julio.
Daniel Salaverry, presidente del Congreso, y Martín Vizcarra, presidente de la República, el pasado 28 de julio. | Fuente: Presidencia | Fotógrafo: Juanca Guzman Negrini

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Pasan los días y siguen multiplicándose las acusaciones entre voceros del oficialismo y la oposición, atribuyéndose recíprocamente el origen de la actual crisis y su cortejo de reproches y recriminaciones. Cuando líderes del fujimorismo afirman que la vacancia del presidente no figura en sus planes, muchos entienden que la idea de la vacancia se abre lentamente camino, a cinco meses de la caída de Pedro Pablo Kuczynski.

Por su parte, cuando el presidente Martín Vizcarra afirma que no excluye ninguna medida prevista por la Constitución, sus adversarios entienden que se prepara un voto de confianza al gabinete, cuyo rechazo habilitaría una disolución constitucional del Congreso. El ir y venir de acusaciones impide concentrarse en los objetivos urgentes de nuestra vida pública: la lucha contra la corrupción, las elecciones municipales y regionales del 7 de octubre y la discusión sobre el proyecto de presupuesto, que el gobierno presenta hoy ante el Congreso.

La lucha contra la corrupción es impulsada por algunos jueces y fiscales honestos y valientes, que pretender limpiar su ambiente profesional de redes ilegales y funcionarios cómplices de la corrupción. El fiscal Pablo Sánchez, por ejemplo, acaba de formular una nueva denuncia contra el Juez César Hinostroza, al que acusa de liderar la llamada banda de “Cuellos blancos del Callao”. Los graves cargos por cohecho, tráfico de influencias y patrocinio ilegal deben ser sopesados por la Comisión parlamentaria encargada de levantar la inmunidad de que gozan los jueces supremos.

Campaña fría

Por su parte, el proceso electoral no logra despertar interés, pese a los más de cien mil candidatos que hacen campaña en distritos, provincias y regiones. Sólo en Lima hay más de veinte candidatos, pero a menos de cuarenta días ninguno de ellos llega al 20% de intenciones de voto. Ayer se llevó a cabo en el Touring Club el primer foro entre candidatos a Lima Metropolitana a los que se pidió pronunciarse sobre un tema único: la seguridad vial.

Parece difícil creer que alguno de los candidatos haya salido con tasas de confianza elevadas. Ninguno ha propuesto planes precisos, presupuestados y calendarizados, para reemplazar el actual sistema de choferes que ganan al destajo por el número de pasajeros que logran trasladar en sus vehículos.

Finalmente, el presupuesto, la ley más importante en la medida en que de ella depende la aplicación de todas las otras leyes. El gobierno ha elaborado un proyecto presupuestal 6.8% por ciento más elevado que el del año pasado, para priorizar sectores como educación, salud, seguridad, y lucha contra la violencia de género.

Esperemos que el Congreso sea capaz de una discusión serena sobre la dosificación de partidas, orientando el esfuerzo a la reactivación económica, a la reforma de las instituciones y la colmatación del grave déficit de infraestructuras. Para estar convencidos de la urgencia de la acción basta con mencionar la larga parálisis de la segunda pista del aeropuerto internacional, el calamitoso estado de la carretera central o el virtual abandono del Gasoducto del Sur.

De Venezuela a Nicaragua

Mientras la atención regional sigue dirigida a la grave situación en Venezuela y su consecuencia más visible que es la emigración de cientos de miles de sus ciudadanos, la crisis de Nicaragua parece reforzar de día en día la opción autoritaria del régimen de Daniel Ortega.

El líder sandinista ha denunciado el informe presentado por el Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU, quien afirmó documentadamente que el gobierno hace un uso desproporcionado de la fuerza que ha causado en cuatro meses la muerte de 300 personas. El Alto comisionado Zeid Ra’ad Al Hussein ha identificado casos de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Esperemos que en el país de Rubén Darío se confirmen las advertencias que el poeta formulara hace más de cien años:

“Temblad, temblad tiranos, en vuestras reales sillas,

Ni piedra sobre piedra de todas las Bastillas

Mañana quedará”.

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