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La reconocida física francesa Marie Curie murió en 1934 a causa de una anemia aplásica, un trastorno ocasionado por los altos niveles de exposición a la radiactividad.

Según informa el portal The Christian Science Monitor, gran parte de los objetos personales de Curie como la ropa, muebles, libros y anotaciones de sus investigaciones todavía siguen contaminados por altos niveles de radiación.

Según el artículo, las pertenencias de Curie están contaminadas con radio 226, que tiene una vida media de 1 600 años.

Al pasar 100 años, solo quedarían otros  1 500 años más para que se elimine a la mitad el nivel de radiactividad. 

Estos objetos, considerados como tesoros nacionales y científicos,  están guardados en cajas forradas con plomo en la Biblioteca Nacional de Francia en París

Los visitantes del museo que deseen ver los manuscritos lo pueden hacer pero con equipos especiales de protección y firmando documentos de renuncia de responsabilidad.

El cuerpo de Curie resultó estar tan contaminado por la radiación que fue sepultada en un ataúd forrado con aproximadamente una pulgada de plomo.

Marie Curie y su marido, Pierre Curie, están enterrados en el Panteón de París, un mausoleo especial donde yacen los restos de distinguidas personalidades.