2015-2017: ¡Allá vamos, Rusia!

Conoce la historia de cómo el equipo peruano lucho por 36 años para llegar al mundial y cómo Coca-Cola, patrocinador histórico de la selección nacional, lo acompañó.

La campaña peruana para clasificar al Mundial del 2018 empezó de mala manera para Perú. Sin embargo, el equipo comandado por Ricardo Gareca supo encarrilar el proceso y terminó rompiendo el maleficio mundialista que llevaba más de tres décadas. Ahí estuvieron los hinchas y Coca-Cola, acompañando en las buenas y en las malas.

Ahora mismo, el fútbol peruano vive una época feliz. De las más felices de su historia, valgan verdades. Pero es posible que tenga que pasar un tiempo más para que le demos a esta historia su verdadera dimensión y reconozcamos la hazaña que han logrado –y siguen forjando– los muchachos dirigidos por Ricardo Gareca.

Perú rompió una mala racha de ausencias mundialistas que se remontaba a 1982, tanto tiempo que la mayoría de peruanos vivos nunca ha visto a su selección en un mundial. Recién a partir del 16 de junio, todos esos peruanos menores de 40 años podrán sacarse el clavo. Y eso ya es una gran noticia. Pero, por si fuera poco, la forma en que se logró la clasificación merece ser contada como lo que fue: una historia llena de épica. Allí estuvieron los hinchas peruanos, siempre fieles, para contarla con lujo de detalles. Y también Coca-Cola, sponsor oficial de la selección, que acompañó a la Blanquirroja en los momentos más duros, cuando eran pocos los que creían.

En retrospectiva, la gesta de la clasificación tiene una clara fecha de inicio. A inicios de marzo de 2015, la Federación Peruana de Fútbol presentó al nuevo entrenador de la selección adulta: Ricardo Gareca. Un hombre de pocas palabras y mucha acción, al que todos conocemos como ‘el tigre’ aunque él prefiere que le digan ‘el flaco’.

Yotún paso de lateral a volante con Gareca y ganó en jerarquía | Fuente: GrupoRPP | Fotógrafo: Grupo RPP

El argentino era un viejo conocido del aficionado peruano: no solo había dirigido a Universitario de Deportes con buenos resultados, sino que mucho antes había sido responsable de la eliminación de Perú del Mundial de México 1986. Su gol en el Monumental de Buenos Aires selló el 2-2 en aquel recordado partido de 1985. Gareca era un destacado delantero que había hecho muy buena carrera en Boca Juniors y River Plate, antes de pasar al América de Cali –donde hasta ahora es un ídolo–. Sin embargo, y pese a que anotó el gol de la clasificación para su selección, el entrenador Carlos Bilardo no lo llevó al Mundial en el que la Argentina se consagraría campeona del Mundo. Los extraños y complejos caminos del fútbol le permitirían tomarse una revancha muchos años después, como entrenador de la misma selección a la que él había sacado de un mundial.

Es necesario recalcar que Gareca asumió la selección en un escenario complicado. Había asumido poco tiempo antes una nueva directiva de la Federación Peruana de Fútbol, con Edwin Oviedo como presidente, y tocaba reconstruir la relación con los hinchas, tan deteriorada a lo largo de los años en los que estuvo a cargo la anterior administración. Así, uno de los primeros aciertos de Oviedo fue reclutar a Juan Carlos Oblitas como gerente deportivo de la FPF. Al ‘Ciego’ se le encomendó la tarea de buscar entrenador para la selección, y apostó por Gareca pese a que otras voces dentro y fuera de la FPF preferían técnicos de más cartel. Pero Oblitas la vio clara y entendió que el argentino era la mejor opción: conocía el medio peruano y había demostrado capacidad de armar equipos con recursos limitados. Era el candidato ideal para gestionar a la selección peruana, y el tiempo le daría la razón.

Así se construyó la clasificación | Fuente: Video: La Tangente

El zarpazo del ‘Tigre’

“Gareca es más que un entrenador, es un conductor”, resalta el periodista Umberto Jara, autor de “El Camino a Rusia”, una detallada crónica del proceso que nos llevó al Mundial. Más que solo dirigir un equipo, Gareca supo ampliar el universo de jugadores seleccionables, llegó a ellos con un mensaje potente y gracias a eso ha logrado sacarles los mejores rendimientos. Luego, como consecuencia natural, llegaron los buenos resultados.

Sin embargo, las buenas noticias no llegaron de golpe. De hecho, el arranque de la selección peruana en su campaña pre-mundialista fue tan accidentado como en los proceso anteriores y, al cabo de las primeras seis fechas, parecía que otra vez quedaríamos eliminados.

Con un nuevo fixture, a Perú le tocó a arrancar de visita en Barranquilla frente a Colombia, que pese a no hacer un buen partido se impuso por 2-0. Luego tocó recibir a Chile, que salió del Estadio Nacional con los tres puntos. La victoria obtenida frente a Paraguay como locales en la tercera fecha (1-0) apenas sirvió como paliativo. Y todo parecía derrumbarse del todo cuando, dos fechas después, Venezuela se adelantaba 2-0 en el Nacional. Perú reaccionó tarde y un gol de Raúl Ruidiaz cuando se acababa el tiempo permitió rescatar un empate 2-2 que igual supo a poco.

Gareca, el artifice del trabajo de la selección para la clásificación. El DT presente en la Videna, con Coca-Cola de fondo. | Fuente: GrupoRPP | Fotógrafo: Grupo RPP

Sin embargo, ya se estaba gestando un cambio que pasaba por renovar el plantel y dotar de nueva actitud al equipo. Jara identifica como el momento decisivo de la campaña La Copa América Centenario del 2016, disputada en Estados Unidos. Fue en ese momento que Gareca pone a jugar al equipo que nos daría tantas alegrías apenas un año después. Y jugadores del ciclo anterior como Pizarro, Vargas y Zambrano quedaron postergados en beneficio de una nueva generación en la que ya destacaban Renato Tapia, Miguel Trauco y Edison ‘Orejas’ Flores.

También hubo una dosis de buena fortuna. La selección se vio beneficiada por un fallo favorable de la FIFA, luego ratificado por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que le dio los tres puntos de su partido con Bolivia debido a irregularidades en la alineación de un jugador de la selección altiplánica. Esos puntos resultarían decisivos, pero la verdad es que de nada hubieran servido si el equipo de Gareca no hubiera demostrado una constante mejoría de su nivel. Un anuncio de esta nueva etapa se dio en Paraguay, donde Perú goleó por 4-1 y rompió un maleficio. Desde la campaña de 1998, la Blanquirroja no conseguía un triunfo fuera de casa.

La derrota ante Brasil en Lima (0-2), en noviembre de 2016, sería la última de Perú en una eliminatoria sumamente disputada. A partir de ese momento Perú empezaría una racha histórica de partidos sin perder. Empezó en Venezuela, donde los chicos de Gareca lograron un esforzado empate a 2. Continuó en Lima con un triunfazo sobre Uruguay (2-1) y luego sobre Bolivia (2-1). Luego llegaría la histórica victoria contra Ecuador en Quito (2-1). Nunca antes Perú había ganado en esa plaza en un partido de eliminatorias. De pronto, estábamos en zona de clasificación, a falta de dos fechas.

Infografia Eliminatorias Rusia 2018 | Fuente: La Tangente

La hora de la definición

Entonces, llegó otro momento clave: la visita a Argentina. Los albicelestes también estaban urgidos de sacar puntos, y con ese fin llevaron el partido a la Bombonera, histórica cancha de Boca Juniors. Pero todo lo que aconteció antes, durante y después de ese partido confirmó que el Perú que llegó a ese partido era otro. La barra peruana acompañó al equipo desde que llegó al aeropuerto de Ezeiza y también se hizo sentir en la Bombonera. En la cancha, el equipo derrochó personalidad, defendió bien y resistió los embates de Messi y compañía. Solo faltaba un partido más, con Colombia, en Lima.

Nadie pensaba que sería un partido fácil y de hecho no lo fue. Colombia se adelantó con un gol de James Rodríguez. La derrota dejaba fuera a Perú del Mundial. Y entonces llegó ese momento que se recordará por siempre.

Aldo Corzo arriesgó el cuerpo disputando una pelota cerca del área y logró un tiro libre indirecto a favor de Perú. Paolo Guerrero se cuadró frente a la pelota con clara actitud de rematar directamente al arco. Así lo hizo y el remate tenía destino de red. Pero no hubiera sido gol si el arquero David Ospina no se hubiera lanzado a desviar el balón y lo hubiera tocado en el intento. “¡La tocó, la tocó!”, gritó el recordado Daniel Peredo. El árbitro sancionó el gol. Y el marcador no se movió más. Colombia clasificó en cuarto lugar y Perú acabó quinto. Para sellar el pasaporte a Rusia le faltaba jugar un repechaje con Nueva Zelanda.

El estadio nacional vestido de rojo y blanco gracias a la gran bandera de Coca Cola

En estas instancias no hay partidos fáciles. Y, encima, Perú tuvo que enfrentar la pérdida temporal de su goleador y capitán. Paolo Guerrero fue sancionado por un discutible resultado analítico adverso en un control antidopaje y no estuvo en el repechaje. En su ausencia, apareció su compadre, Jefferson Farfán.

Luego de un empate a cero en el partido de ida disputado en Wellington, los ‘kiwis’ llegaron a Lima para jugar la revancha. Ese 16 de noviembre pasará a la historia del Perú como un día muy feliz. En un Estadio Nacional completamente lleno y eufórico, Perú logró ser el pasajero 32 para Rusia 2018. Jefferson Farfán anotó el primer tanto y se lo dedicó al capitán ausente. En el segundo tiempo, Christian Ramos anotó el 2-0 y aseguró la victoria.

Se había acabado el maleficio. Se derramaron lágrimas de emoción en todo el Perú. Y la celebración de los goles fue registrada por los sismógrafos. Era la alegría de los hinchas que, durante más de tres décadas, habían tenido ese grito contenido.

Estamos de vuelta. Ahora vamos por más.


0 Comentarios
Valora la nota:2015-2017: ¡Allá vamos, Rusia!
¡Excelente!
Valoración Total
5/5
¿Qué opinas?