El fondista implacable: la historia de Efraín Sotacuro

El maratonista quedó cuarto en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y este domingo correrá la Maratón RPP Scotiabank.

Efraín Sotacuro: el fondista implacable | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Marcos Reátegui / Diseño: Ivón Schmitt

Si la perseverancia fuese una categoría dentro de las olimpiadas, Efraín Sotacuro representaría al Perú. El fondista no se conforma con haber llegado cuarto en la maratón de los Juegos Paralímpicos de Río 2016, ni con ser considerado como uno de los peruanos más rápidos de la historia deportiva. Él va por más y este domingo lo demostrará en la Maratón RPP Scotiabank 2016. 

Era la mañana del 18 de septiembre en Copacabana y bajo los fulminantes 35 grados de temperatura, doce personas buscaban la meta en la maratón masculina de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro. Entre ellos había un peruano. Era Efraín Sotacuro y corría a ganar. En el kilómetro 25, marchaba tercero y veía la medalla de bronce como una posibilidad, luego de superar al competidor de Marruecos y tras el abandono del fondista brasileño.

Al llegar al 35 la situación cambió. Sus pasos se hicieron más débiles y pensó en retirarse cuando fue superado por otro competidor. La organización no permitió que los corredores tuvieran un asistente que los ayudara a rehidratarse en los cuatro puntos de descanso. Solo pudo beber agua dos veces y eso afectó su desempeño. Cerca de la recta final, su entrenador, el keniata Boaz Lorupe, le daba ánimos para continuar. “Tienes que llegar como sea”, le decía. Sotacuro se acercaba al kilómetro 42. Observándolo todo estaba Elisa, su madre, quien no parpadeó hasta verlo atravesar la meta y apoderarse del cuarto puesto con un tiempo de 2 horas, 55 minutos y 27 segundos, superado apenas por el portugués Manuel Mendes (bronce), el español Abderramahn Ait (plata) y el chino Li Chaoyan (oro).

Antes de comenzar la carrera, Efraín Sotacuro ya había hecho historia al ser el primer peruano en clasificar a unos Paralímpicos en la categoría de fondista. Pero con este resultado, las cosas se ponían todavía más serias.

El accidente. El huancavelicano tiene 25 años y hace ocho perdió los brazos tras recibir una descarga eléctrica de un poste caído en una mina de Casapalca, cuando iba camino a visitar a su padre. Luego del impacto, se levantó, limpió su ropa y dio cinco pasos como si nada hubiera pasado. Al sexto se desplomó. Lo llevaron en ambulancia a un centro médico cercano y luego al Hospital del Niño en Lima. “Me dijeron que estaría cinco días internado. A los quince, mis uñas se pusieron negras y ya no sentía dolor en los dedos. Cuando me amputaron los brazos a los tres meses, sentí que se acababa el mundo”, cuenta.

Sotacuro luego de triunfar en la maratón de Sevilla. | Fuente: www.runmagazine.es

Sotacuro está parado en la zona de llegadas internacionales del aeropuerto Jorge Chávez. Frente a él, una docena de personas corea su nombre, las cámaras de televisión le apuntan y los periodistas le piden una declaración. A pesar de estar acostumbrado a llamar la atención, en ese momento no quería estar ahí. Está decepcionado. Pronto un reportero logra acercarse y conversar con él. A Sotacuro se le quiebra la voz y empieza a llorar: “Yo me preparé, me sacrifiqué, me esforcé y no era para esto. Pido perdón a mi entrenador por este resultado. Quería una medalla para el Perú, pero con el calor era imposible dar un paso más”. Muchos lo consideran un ganador por lo que hizo, pero él siente que debe seguir esforzándose.

Talento descubierto. Cuando perdió los brazos, Efraín Sotacuro Quispe tuvo que aprender a hacer todo de nuevo. Desde sostener una cuchara y abrir una puerta, hasta contestar una llamada. Seis meses de tratamiento psicológico lo ayudaron, pero el fútbol fue su principal distracción. Antes del accidente, jugaba con sus amigos, pero ahora lo sentía casi como su profesión. Cuando no estaba en una cancha, pasaba el rato mirando partidos del Barcelona y a Lionel Messi. Quería jugar como él. En el 2012, en uno de esos partidos casuales, una funcionaria de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis) se percató de su velocidad y lo invitó a probar suerte en una maratón. Su vida estaba por cambiar.

Ese año llegó puesto 12 entre 5 mil competidores en la maratón Nextel 10k, pese a que tenía las zapatillas gastadas y no sabía cómo calentar. Luego vendría la carrera Internacional The North Face Endurance Challenge en Asia y los Parasudamericanos en Chile. Su primer puesto en la maratón de Sevilla en febrero, le valió la entrada a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Para ese momento, Sotacuro ostentaba todo lo que no había tenido tiempo de soñar: pertenecía al Programa Nacional de Maratonistas como corredor de élite, el Instituto Peruano del Deporte le había asignado a dos reconocidos atletas internacionales como entrenadores y era apoyado por cuatro sponsors. Río representó el reto más grande de su corta carrera. Entrenó de lunes a domingo en el Centro de Alto de Rendimiento de Huancayo, subió y bajó incontables veces cerros a 4000 metros sobre el nivel del mar y cuidó su alimentación al milímetro. Un kilo podía hacer la diferencia. Dentro del plan, viajó a México durante algunas semanas para seguir con un riguroso programa junto a Rodolfo Gómez, su segundo entrenador. Del país solo conoció el aeropuerto y el estadio. El trabajo dio resultado.

Él es el único atleta paralímpico en el Programa Nacional de Maratonistas, al cual también pertenece Gladys Tejeda. Dentro de la villa de entrenamiento en Huancayo, hay muchos sueños por cumplir. “Siempre se puede dar más por el Perú”, dice el fondista. En el Mundial Paralímpico de Londres 2017 tendrá una nueva oportunidad para demostrarlo.

Este domingo participará desde las 7 a.m. en la Maratón RPP Scotiabank 2016. El primer lugar es su objetivo. Jamás se propondrá nada menos.

El fondista camino a la ronda final en la maratón de Río 2016. | Fuente: www.tvperu.gob.pe
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