Los miembros de la comunidad Krahô son quienes interpretan a los personajes con sus nombres reales. La película también fue premiada en la competencia A Certain Regard del Festival de Cannes. | Fuente: Karo Filmes

Al inicio de "Los muertos y los otros",  Ihjac, un joven indígena de la comunidad Krahô en la selva brasileña, escucha en una laguna la voz de su padre muerto, quien le pide que no restrase más la organización de su ceremonia funeraria. Como ocurre con Hamlet frente al fantasma de su padre quien lo llama a cobrar venganza, a Ihjac esta tarea le resulta demasiado grande porque involucra acercarse más a su destino de convertirse en chamán, algo que no quiere ser.

Aterrado por su futuro, Ihjac cae enfermo y decide huir de su hábitat, de la naturaleza, y buscar una solución  en el hospital público de una ciudad cercana. Allí no entienden lo que tiene porque para la medicina está totalmente sano. Aquí ocurren los mejores momentos de la película, al mostrar los contrastes de la vida urbana con ese mundo mágico del que huye Ihjac. Lejos de su cultura, el joven va encontrando aquí un lugar cómodo para no hacer nada más que esperar. Se va adaptando a las rutinas de la ciudad, a las rutinas sin obligaciones que tiene un chico de su edad, mientras que allá en la selva tendría que liderar a su pueblo. Su gran dilema entonces es sí volver o quedarse.

Las escenas en la selva son muy contemplativas con la cámara fija en el paisaje, el rostro de  Ihjac o los ritos que cumple la comunidad. Son tomas largas, quizá más de la cuenta, en las que la narración se hace muy lenta. Es  la mirada del hombre occidental a lo cotidiano de ese espacio desconocido en el que conviven vivos y muertos, en el que se habla con la naturaleza y dónde los animales, como dioses ancestrales, guían el destino de la gente.

Los directores Nader Messora y Joao Salaviza tienen el gran mérito de haber logrado ingresar al interior de la comunidad Krahô y sus costumbres, pero esa observación tan cercana a un estudio antropológico afecta en parte el ritmo de la narración. A pesar de eso "Los muertos y los otros" cumple muy bien con ser un típico relato de iniciación, en el que un joven va aprendiendo -luego de travesar una serie de problemas y dudas- cuál es su lugar en el mundo.  

Valoración: 3.5/5

0 Comentarios
¿Qué opinas?