Call of Duty: Vanguard se estrenó el pasado 5 de noviembre. | Fuente: Activision
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

El lanzamiento de un nuevo Call of Duty en noviembre es ya una tradición anual instituida por Activision. Por más críticas que pueda tener la saga, algunas válidas -hay que reconocerlo-; no podemos negar que Call of Duty es un monstruo que cada año llega para marcar tendencia en la industria de los videojuegos.

Este año, Activision ha decidido regresar -¿por sexta vez?- a la Segunda Guerra Mundial, que sirve como telón de fondo para esta nueva historia, independiente -eso sí- de las populares subsagas Modern Warfare y Black Ops.

¿Vanguard es un paso adelante en la franquicia?, ¿es una compra recomendable? Tras terminar la campaña y pasar un montón de horas en sus modalidades Multijugador y Zombis; creo que tengo las respuestas a estas interrogantes.

Lo bueno

El apartado jugable de Call of Duty: Vanguard utiliza como base los cambios implementados en el reboot de Modern Warfare, pero los adapta hacia un enfoque mucho más arcade. El movimiento de los personajes es más veloz, ágil y versátil, algo que contrasta mucho con el realismo del título de 2019.

Vanguard es como una mezcla entre Modern Warfare y el Black Ops Cold War del año pasado: un término medio que puede terminar contentando a los jugadores que renegaron del realismo del reboot del 2019 y que querían algo mucho más como los clásicos Call of Duty.

Sin embargo, tal como ya adelanté en mis impresiones de la beta; Sledgehammer Games, principal desarrolladora de Vanguard, se las ha ingeniado para introducir algunas novedades jugables, como el ‘disparo a ciegas’, presionando el gatillo desde alguna cobertura.

Si Call of Duty es lo que es hoy en día, es gracias a su apartado multijugador, aquel que en 2007 redefinió el género y, por qué no decirlo, la industria de los videojuegos. Vanguard nos ofrece un nutrido multiplayer, con varias opciones y una gran dotación de mapas.

La principal novedad en el multijugador es la inclusión de una mecánica llamada ‘Ritmo de combate’, que permite al usuario escoger entre tres alternativas: Táctico, Asalto y Caótico. La primera es la experiencia clásica de los Call of Duty, con enfrentamientos seis contra seis; mientras que los otros dos sirven para aumentar la intensidad de los combates, pudiendo hasta cuadruplicar la cantidad de jugadores por partida.

Yo admito que tuve mis reparos en probar la modalidad ‘Caótico’, pero francamente ahora no puedo dejarla: es simplemente brutal tener a tantos jugadores en el mapa con constantes enfrentamientos y balaceras, manteniendo la tensión al tope en todo momento. Cada partida es una frenética danza de la muerte.

Para que el apartado multijugador funcione, se necesitan mapas a la altura; y Vanguard los tiene... y en cantidad. En esta entrega, tenemos una veintena de mapas a nuestra disposición, la mayoría nuevos (hay un par reciclados de World at War), que han sido diseñados sabiamente para llevar a los jugadores a constantes enfrentamientos.

Hay sus zonas de campeo, no lo niego; pero los enfrentamientos son tan versátiles y dinámicos, que difícilmente un camper va a tener las de ganar siempre. Y lo digo por experiencia propia, ya que soy un confeso camper y me enorgullezco de serlo.

Otras novedades introducidas en los mapas son la posibilidad de abrir y cerrar puertas y ventanas, así como muchas zonas destructibles. No se llega al punto de poder tirar abajo un edificio, pero definitivamente las balaceras cambian notoriamente el dibujado del mapa.

Los operadores para el multijugador (que también nos sirven para el Modo Zombis) se irán desbloqueando a medida que cumplamos ciertos retos. Lo interesante es que ahora podremos mejorar el nivel de cada operador, lo que nos da acceso a nuevos trajes y movimientos.

Las armas también tienen su propio sistema de niveles, que ahora trae muchos más beneficios; ya que ahora tenemos hasta diez modificadores por arma. Sin duda, en Vanguard, las posibilidades de optimización son amplísimas.

Una llamativa inclusión es que al final de cada partida los jugadores pueden votar por el MVP (el jugador más valorado) entre los que más destacaron.

Como ya se ha hecho una (sana) costumbre en Activision, el multijugador de Vanguard se irá robusteciendo con el paso de los meses con nuevas modalidades jugables y mapas; todos de acceso gratuito para quienes tienen el juego base. Afortunadamente, atrás quedaron los tiempos en los que nos cobraban 15 dólares por un pack de cinco mapas.

De la campaña hablaré en detalle la siguiente sección del análisis; pero acá quería destacar la abrumadora calidad de las cinemáticas, con representaciones fotorrealistas de los protagonistas. No hablamos de secuencias de pocos segundos, sino de extensos segmentos que superan incluso los cinco minutos de duración. Es una de las campañas más cinematográficas que recuerde en un Call of Duty.

La interpretación de los actores de voz está muy bien conseguida, tanto en inglés como en español. A propósito, debo resaltar que Vanguard llega completamente localizado a nuestro idioma, algo que aplaudo de Activision.

Lo malo

La campaña de Vanguard nos narra la historia de un comando especial, formado por soldados de diversa nacionalidad, con la misión de recuperar el Proyecto Fénix de las manos de los nazis.

La historia arranca con cierto grado de intensidad, con un ataque a un tren en movimiento, para, luego, llegar al lugar donde está escondido el objetivo de nuestros protagonistas.

No quiero destripar el argumento, pero puedo comentarles que en este lugar ocurre un acontecimiento que sirve de gatillo para, luego, ir conociendo a los integrantes del comando especial a través del recurso de los flashbacks.

Es interesante conocer las motivaciones de los miembros del equipo, pero tampoco hablamos de un desarrollo de personajes adecuado, ya que muchos acontecimientos ocurren por que sí y gracias a la siempre útil magia del guión.

Creo que se pudo trabajar mucho más en este apartado, teniendo en cuenta que, como ya adelanté, Vanguard tiene cinemáticas bastante extensas y con altísimos valores de producción. Se echan en falta momentos épicos y memorables, marca de la casa. Pareciera que Activision ha perdido la capacidad de sorprender, al menos a los jugadores veteranos de la saga.

En la campaña, Sledgehammer Games ha introducido algunas innovaciones a nivel jugable, aunque no todas funcionan adecuadamente o, mejor dicho, no se adaptan adecuadamente al formato del juego. Por ejemplo, en algunas secciones el protagonista tiene habilidades de concentración que nos permiten ver las siluetas de los enemigos, tal como en The Last of Us. Esto sin mencionar que con esta habilidad tenemos apuntado automático a la cabeza de nuestros enemigos. Es una mecánica harto útil, lo reconozco, pero disruptiva en un Call of Duty.

La inteligencia artificial de los enemigos también merece una revisión, ya que no reaccionan adecuadamente en los tiroteos. También tienen comportamientos erráticos y poco creíbles en los segmentos de infiltración. Esto solo termina por empañar el desarrollo de una campaña que tiene momentos interesantes, pero que nunca llega a explotar.

A diferencia de Cold War, en esta oportunidad tenemos una campaña lineal, sin misiones secundarias y ni siquiera coleccionables por encontrar. Hay una suerte de ‘final alternativo’ que podemos sacar, pero es algo anecdótico que no cambia en nada el desenlace de la campaña.

Algo que me ha decepcionado en Vanguard es su apartado sonoro, nada comparable con la magnificencia alcanzada en Modern Warfare (2019), un juego que te metía en la guerra a través de sus efectos de sonido. Este Vanguard es apenas cumplidor y, por momentos, la ecualización me jugaba malas pasadas con los diálogos, que eran apenas audibles.

La misma impresión me dejó el apartado gráfico de Vanguard, pese a utilizar el mismo motor de Modern Warfare. No se ve mal, no me malinterpreten; pero creo que está un escalafón abajo respecto al videojuego del 2019.

Finalmente, creo que hay detalles que merecen una optimización en el apartado multijugador, como el respawn; especialmente en la modalidad ‘Caótico’, ya que el sistema suele hacernos reaparecer en el peor lugar posible, para ser presa fácil de los enemigos.

Lo feo

El Modo Zombis de Vanguard debe ser uno de los más discretos desde que esta modalidad hizo su estreno en Call of Duty. En las no pocas horas que he invertido en esta modalidad me he percatado que ha llegado muy limitada en contenido, al punto de solo tener tres opciones jugables al momento de su lanzamiento.

He leído en varios foros y en redes sociales las quejas airadas de los fanáticos que esperaban con muchas expectativas esta modalidad y han terminado decepcionados. Yo admito que no soy muy asiduo a jugar el Modo Zombis, pero me pongo en los zapatos de la comunidad -que no es pequeña- y me solidarizo.

Conclusión:

Vanguard es una apuesta sobre seguro por parte de Activision. No es un Call of Duty disruptivo, como lo fue en su momento Modern Warfare (2019). Vanguard no reniega de los cambios introducidos en el reboot, pero que los combina con elementos arcade para que el juego sea más ‘familiar’ para el grueso de los seguidores. Vanguard destaca mucho en su apartado multijugador, con buenos y variados mapas, así como con una gran cantidad de elementos de personalización en diferentes frentes. Sin embargo, sí flaquea en sus otras modalidades, como la campaña, que no resalta ni sorprende; y en el Modo Zombis, la gran deuda pendiente. Estamos ante un Call of Duty transicional, que no marcará un antes y un después en la saga, pero que seguramente contentará al grueso de los seguidores que no concibe un año sin una nueva entrega.