Outbreak: The New Nightmare se estrenó en junio de 2017 en PC, tras lo cual ha llegado a otras plataformas. | Fuente: Dead Drop Studios
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Siempre me ha gustado probar videojuegos independientes, ya que -a diferencia de las grandes producciones- en estos títulos vemos, en la mayoría de los casos, una suerte de trabajo de autor, con mecánicas propias e historias novedosas. Por ello, recibí con cierta expectativa Outbreak: The New Nightmare, un título desarrollado por Dead Drop Studios, que busca homenajear a clásicos survival horror como Resident Evil, Silent Hill o Alone in the Dark.

The New Nightmare se estrenó originalmente en PC, en junio de 2017, tras lo cual ha llegado a otras plataformas (la versión de PlayStation 4 se acaba de estrenar hace unos días). Hay dos cosas por resaltar en este juego: ha sido desarrollado prácticamente por una sola persona, el dev estadounidense Evan Wolbach, con el motor Unity. Y, acaso lo más interesante, este desarrollador ha creado toda una saga, formada por varios títulos de terror con sus propias particularidades.

Sin embargo, y lamento decirlo, esto es lo único que podría resaltar de Outbreak: The New Nightmare, un pésimo videojuego que presenta problemas en prácticamente todos sus apartados.

La historia -contada a través de tristes textos- es anodina, genérica y, para colmo, mal desarrollada. Lo mismo pasa con los personajes, un puñado de hombres y mujeres, cada uno más estereotipado que el otro.

El juego consiste en sobrevivir a cinco misiones, ambientadas en distintas locaciones: unas oficinas, la calle, un cementerio, un manicomio y un laboratorio. Cada fase nos demandará en promedio una hora, por lo que hablamos de un juego que no destaca precisamente por su duración.

En cada misión, el objetivo es prácticamente el mismo: llegar a un punto marcado en el mapa y conseguir los ítems que te piden. Si bien hay puzles que debemos solucionar, estos son poco inspirados y nada complicados de resolver. En la misma línea, The New Nightmare es bastante accesible, con zombis y monstruos con ataques repetitivos y predecibles.

Uno de los mayores problemas de The New Nightmare es su torpe e impreciso control. Desde el inicio, tenemos dos opciones: elegir el control tipo tanque de los viejos survival horror o una versión moderna. Ambos son deficientes, con una reacción lenta e imprecisa.

Esto se complementa con el otro gran problema: la cámara fija con cierto movimiento, al estilo Resident Evil - Code: Veronica. Este es el mayor enemigo del juego. Es terrible cómo los cambios de toma provocan que el personaje pare en seco o, peor, vaya en otra dirección, haciéndonos perder tiempo y vida, si es que estamos intentando esquivar a un enemigo. Los cambios de toma no se complementan, sino que entorpecen el desarrollo de las acciones, provocando incluso que confundamos el camino.

No puedo no mencionar el apartado gráfico, digno de lanzamientos de hace más de dos décadas. Los modelados de personaje son básicos, inanimados; lo mismo que los enemigos: dos o tres modelos de zombis que se repiten hasta el hartazgo. Mención especial para dos monstruos del juego: uno recuerda demasiado a un Hunter y el otro se parece mucho a un Tyrant. A nivel técnico, The New Nightmare también hace agua por todas partes; con tiempos de carga elevados, glitches constantes y groseros bajones en la tasa de frames. Inconcebible.

La música es correcta, sí, pero nada memorable; mientras que los efectos de sonido tienen un nivel apenas aceptable. Eso sí, algunos sonidos son prácticamente calcados de los primeros Resident Evil. Huelga decir que The New Nightmare permite jugar a pantalla partida con un amigo y también hay modos extra, como enfrentamientos contra hordas de enemigos o misiones con parámetros especiales, pero todo se ve empañado por las mencionadas falencias en los apartados gráfico, técnico y jugable.

En conclusión, Outbreak: The New Nightmare no solo es un fallido homenaje a los clásicos survival horror de los noventa, sino que por momentos cruza la línea del tributo para ser una copia mal hecha del producto original. Es destacable que casi todo el trabajo haya estado a cargo de una persona, pero eso no es justificación para presentar un producto tan deficiente. Hay casos como Infliction o Dawn of Fear que, sin ser notables, demuestran mucho más compromiso y valores de producción que este The New Nightmare. No lo recomiendo, ni a los más fanáticos de videojuegos de terror.