Aunque llevar la batuta en un equipo no es una tarea fácil, podemos trabajar en ello adoptando de manera consciente una serie de cualidades que distinguen a los buenos líderes.
La mitad de los trabajadores que dejan una empresa lo hacen por culpa de un mal jefe, según un estudio elaborado por la consultora Gallup. Esto es una prueba de que dirigir un equipo no es nada fácil. La buena noticia es que se puede aprender a ser uno, pero hay varios pasos a seguir.
En esta nota te enumeramos algunos cambios que debes realizar en el camino a ser un buen líder.
1. Habilidades de persuasión: Un líder no es una persona que ordena de manera prepotente y que consigue las cosas a la fuerza o basándose en su posición de poder. Es alguien que convence con argumentos razonables que su idea o propuesta es la más idónea.
2. Toma la iniciativa: En momentos en los que sea complicado tomar una decisión, hazlo tú primero. Lo mismo aplica para dar ideas. Si alguien da el primer paso, los demás se sentirán más confiados de empezar a soltar sus propias ideas o sugerencias.
3. Comunicación efectiva: No solo se trata de dar un discurso inspirador, todo tu cuerpo tiene que ayudarte a ser convincente. Asegúrate que los demás te presten atención antes de decir algo, habla lento y claro, mira siempre a los ojos y no te encorves.
4. Resolución de conflictos: No es fácil hacerle frente a disputas, desacuerdos y puntos de vista diferentes, pero se puede lograr con mucha práctica. La idea es escuchar a las partes en conflicto y buscar juntos acuerdos.
5. Siembra confianza: Un buen líder no espera la confianza gratuita de los miembros de su equipo, sino que la gana pensando, hablando y actuando de manera coherente, señala Óscar Osorio, CEO de Coaching Perú.
6. Pon freno a tus emociones: Un líder no es presa de sus emociones ante un problema. Al contrario, observa y analiza las posibilidades de sus actos. Haz pausas antes de responder de manera desbordada y deja que la voz interior (el inconsciente) asuma el papel de consejero antes que el de víctima.
7. Pasa la página rápido: Aprende a asumir tus errores, ve otros caminos y encuentra las mejores soluciones posibles, explica Osorio.
8. No dejes que influyan en ti: Aunque un líder sabe escuchar a los demás y es receptivo a las opiniones de otros, no deja que éstas influyan en su decisión final.
9. No seas rígido: Si bien un líder tiene objetivos definidos y priorizados a la medida de sus posibilidades, sabe adaptarlos si es necesario. Está concentrado en la meta pero es flexible a los cambios. Podemos entrenar esta característica trazándonos objetivos semanales que, de a pocos, nos llevan hacia las metas anuales y de más largo plazo.
10. Sabe premiarse: Además del trabajo haz algo que te guste a manera de “salario emocional”, como un pasatiempo o un deporte que te haga sentir bien. El bienestar está asociado a un mejor rendimiento profesional.
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