Un sondeo realizado por Ipsos señala que 7 de cada 10 peruanos creen que la mujer es culpable de que su pareja la agreda. | Fuente: Shutterstock

Según el Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), en el 2018 hubo 113 727 casos de violencia contra la mujer. Lo preocupante es que hasta octubre de 2019 la cifra anterior ya había sido superada, llegando a 127 417 víctimas atendidas por los CEM (Centro Emergencia Mujer) a nivel nacional.

La violencia de género se puede dar en muchos lugares, sea en el hogar, en la calle con el acoso sexual callejero e incluso en el ambiente laboral. Además, no hacen falta golpes para saber que una mujer está siendo víctima, las palabras y actitudes también pueden esconder violencia. De no identificarse a tiempo, pueden incluso convertirse en casos de feminicidio.

Existen cuatro tipos de violencia contra la mujer

El Plan Nacional contra la violencia de género 2016 – 2021, indica que hay muchas modalidades en las que se aplica la violencia, como en las esterilizaciones forzadas, el acoso político, el hostigamiento sexual e incluso en el ámbito obstétrico. Aunque se ejerce de muchos modos, los tipos principales son solo cuatro: psicológica, física, sexual y económica.

Según la Endes 2018, la violencia psicológica o verbal es la que más afecta a mujeres que sufren a manos de sus esposos o compañeros. Aunque no deja huellas físicas, sí afecta a la autoestima y seguridad impidiendo el desarrollo personal. Dentro de esta se consideran las acciones o conductas que buscan controlar, humillar, avergonzar o aislar a la mujer contra su voluntad.

La violencia física es el segundo tipo que más se presenta en las relaciones de pareja. Esta causa daños a la integridad corporal o a la salud y deja huellas físicas reconocibles. Incluye los empujones, golpes y el maltrato por negligencia, descuido o por privación de las necesidades básicas, que hayan ocasionado daño físico o que puedan llegar a ocasionarlo.

El tercer tipo de violencia que más afecta a las mujeres peruanas es la violencia sexual. Aunque se cree que solo se refiere al contacto físico, en realidad incluye todo tipo de acciones de naturaleza sexual que se cometen sin el consentimiento de la mujer. No necesariamente involucra penetración, por ejemplo, también es violencia sexual la exposición a material pornográfico y el uso de la intimidación para vulnerar el derecho de las mujeres a decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva.

Una de las menos conocidas y quizá por eso menos denunciadas, es la violencia económica o patrimonial, que se refiere a toda acción u omisión destinada a limitar la autonomía de las mujeres y generar dependencia controlando sus ingresos, reteniendo o destruyendo objetos, bienes, o documentos personales, así como privándola de los medios indispensables para vivir.

Perú es el séptimo país en América Latina donde suceden más feminicidios. Las mujeres violentadas presentan síntomas de estrés postraumático, depresión y apatía. | Fuente: Shutterstock

¿Cómo saber si estoy siendo víctima de violencia?

Generalmente un tipo de violencia conlleva al otro, lo que puede comenzar con gritos o prohibiciones, puede acabar en golpes y hasta en feminicidio. En nuestro país, el 63 % de las mujeres de 15 a 49 años de edad ha sido víctima de violencia familiar alguna vez en su vida por parte del esposo o compañero, según la Endes 2018.  

Por esta razón, es importante enfocarnos en relaciones saludables y aprender a identificar las siguientes señales desde un principio para frenar el círculo de violencia a tiempo.

Control excesivo: Si tu pareja te pide la clave de tus redes sociales, revisa tu celular todos los días y hasta elige qué ropa debes usar o con qué amigos salir, debes frenar ese comportamiento y alejarte. Frases como “él elige qué ropa me pongo porque me cuida” o “si me prohíbe salir de casa es para que no me pase nada”, esconden violencia normalizada. Recuerda que la intención de ejercer poder y controlar tu vida es una señal que puede convertirse en violencia física.

Manipulación económica o emocional: Los chantajes o la presión para conseguir cosas que van en contra de tus valores, también son un signo alarmante. “Me ama tanto que no quiere que salga sin él” y “me cela porque me quiere”, son frases que esconden violencia. Si tu pareja usa este tipo de manipulación, se trata de una relación no saludable. De igual manera, son actitudes tóxicas el pedirte administrar tu dinero o el ordenarte en qué gastarlo.

Burla constante: Si se burla de tus opiniones y nunca te toma en serio, se trata de una relación tóxica. También debes prestar atención a señales como: cuestionar tu capacidad para hacer cosas, hacerte sentir inferior, criticar tu físico o reírse de tus equivocaciones. No es normal ningún tipo de humillación o intimidación.

Insultos y golpes: No necesitas recibir un golpe graves para saber que estas siendo víctima de violencia. Los empujones, gritos e insultos de cualquier tipo son señales graves y debes denunciarlas. Si te hace sentir insegura y con temor, debes alejarte de esa persona.

Recuerda que la violencia también se disfraza de amor. Si notas alguna de estas señales en tus relaciones y eres víctima de violencia de género, denuncia en cualquier comisaría, acercándote a los Centros de Emergencia Mujer (CEM), directamente en el Ministerio Público o llamando a la Línea 100. Encuentra más información en www.señalesdealerta.pe

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