Es importante recordar que todos los niños aprenden a un ritmo diferente. | Fuente: www.shutterstock.com
Educación

Las edades del aprendizaje en los niños

Los primeros años de vida son fundamentales. En esta etapa el niño configura la mayoría de sus habilidades psicomotoras, cognitivas, lingüísticas, emocionales y sociales.

Los especialistas destacan que el aprendizaje en los niños más pequeños se realiza de manera natural. Esto se debe a su inclinación innata por descubrir y a la capacidad de absorber nuevos conocimientos. Según el portal mexicano Guía Infantil, estos son algunos aspectos que los niños aprenden o consolidan por edades:

Un año: El bebé está atento y alerta para aprender. Descubre todo un mundo de sensaciones, especialmente a nivel sensorial como los sonidos, olores, colores y tacto. Identifica partes de su cuerpo, aprende hábitos de relación con adultos y otros niños y gestiona emociones (sorpresa, alegría, tristeza y cariño). Presta atención visual y es capaz de comparar objetos de diferentes formas, y  tamaños.

El bebé descubre todo un mundo de sensaciones, especialmente a nivel sensorial como los sonidos, olores, colores y tacto. | Fuente: www.shutterstock.com

Dos años: Empieza a aceptar y comprender normas en los juegos. También adquiere nociones espaciales básicas como el día y la noche o el cambio de estaciones del año. Desarrolla el pensamiento lógico, la atención visual y la capacidad de relación. En cuanto al lenguaje se produce una gran explosión verbal. Adquiere mejor pronunciación, entonación y estructuración de frases sencillas. Comprenden como funciona una conversación.

Tres años: Aumenta su concentración en una tarea y es capaz de pensar creativamente para resolver problemas. Aprende más vocabulario y tiene mejor pronunciación. Quiere saber más acerca de las cosas que le rodean. Sus habilidades de razonamiento lógico aumentan, por lo que son capaces hacer rompecabezas sencillos y pueden clasificar y ordenar objetos. Su motricidad fina también ha mejorado considerablemente, lo que se nota cuando coge lápices con los dedos y hace formas sencillas con la plastilina.

Cuatro años: Son más autónomos y aprenden con mucha rapidez. Su juego es más complejo e imaginativo y les gusta probar nuevas experiencias. Su lenguaje tiene un gran avance y se comunica con oraciones complejas y compuestas. Comprenden instrucciones de varios pasos.

Se interesa por la lengua escrita, quieren saber qué son las palabras y qué dicen. Entienden que las letras representan sonidos que forman palabras. Son capaces de escribir algunas letras. Pueden contar hasta 10 y reconocer los números hasta 4. Reconocen algunas formas geométricas, así como los días de la semana, los meses y las estaciones. Empiezan a separar la realidad de la fantasía.

Su lenguaje tiene un gran avance y se comunica con oraciones complejas y compuestas. | Fuente: www.shutterstock.com

Cinco años: Pueden expresar sus opiniones y hacer preguntas complejas. Se vuelven más sociales y eligen realizar actividades con otros niños. Avanzan en el lenguaje oral y en la escritura. Saben que las letras representan sonidos en las palabras habladas, por lo que escriben en función de los sonidos. Gracias a su imaginación pueden contar historias que inventa. Entienden mejor las formas y los números, por lo que pueden hacer sumas y restas simples. Comprenden de qué se trata la hora y el concepto social de tiempo. Manejar sus sentimientos con más independencia, por lo que son capaces de calmarse solos o negociar para resolver un conflicto.

Seis años: El desarrollo de su lenguaje muestra su nivel de aprendizaje. Tienen una pronunciación clara y utilizan frases complejas. Leen de forma independiente y comprenden lo que están leyendo. Son capaces de disfrutar el texto leído. Aprenden a escribir historias, descripciones y pequeñas notas. Resuelven problemas de sumas y restas con mayor facilidad y pueden entender mapas con la ayuda de instrucciones. Reconoce sus talentos y disfruta de ellos. La rutina le hace sentirse seguro y a tener estabilidad emocional.

Siete años: Comparte sus conocimientos con los demás, tiene una capacidad de concentración más larga y entiende instrucciones detalladas. Registra avances en la lectura (velocidad, precisión y expresión) y en la escritura (independencia). Tiene más habilidades numéricas y de estimación. Entiende las reglas de los juegos. Disfrutan del arte, la música, la danza o el teatro.

Comparte sus conocimientos con los demás, tiene una capacidad de concentración más larga y entiende instrucciones detalladas. | Fuente: www.shutterstock.com

Ocho años: Tienen un mejor nivel de comprensión lectora y aprenden nuevo vocabulario, lo que les ayuda a comunicarse mejor. Escogen sus lecturas y aficiones en base a sus intereses y gustos personales. Comprenden en qué consiste la multiplicación. Le interesa compartir su punto de vista y así aprender más. 

Nueve años: Mejora su capacidad de toma de decisiones y pueden pensar de forma independiente. Reconocen normas sociales básicas y pueden tener un comportamiento adecuado.  Entienden y se muestran sensibles a los sentimientos de los demás. Son capaces de diferenciar el sentido del bien y del mal. Puede establecer sus propias metas, pero necesita de sus padres para desarrollar sus habilidades y capacidades. Aprende sobre disciplina y puede desarrollar tareas domésticas, como la limpieza, para lograr autonomía.

Diez años: Es la etapa de consolidar el aprendizaje social. Esto fortalece la autoestima, seguridad personal y la fuerza interna. Requieren reglas y normas firmes en casa para ser guiados de forma coherente.

Once años: Su conectividad cerebral es mayor, por lo que aumentan sus capacidades intelectuales como la memoria y la capacidad de la lectura. Crece también su pensamiento abstracto y el razonamiento hipotético. Piensa de forma abstracta, construye sus propias ideas y busca explorar en las disciplinas que más le interesen. Se comporta ya como un pre adolescente, por lo que necesita la guía de sus padres para definir su identidad y autoestima.

Es importante recordar que todos los niños aprenden a un ritmo diferente. Solo si un niño deja de hacer las cosas que hacía antes, hay que acudir al pediatra para determinar las causas del freno de su proceso de aprendizaje.

Su conectividad cerebral es mayor, por lo que aumentan sus capacidades intelectuales como la memoria y la capacidad de la lectura. | Fuente: www.shutterstock.com
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