Ministerio de Cultura

El ministro de Cultura, Luis Peirano Falconí, recibió del ministro de Culturas de Bolivia, Pablo Groux Canedo, un fardo funerario incautado por la policía de ese país, cuando iba a ser enviado a Francia para su comercialización. El hecho se da en el marco del cumplimiento del “Convenio para la recuperación de bienes culturales y otros robados, importados o exportados ilícitamente”, firmado en 1998 entre Perú y Bolivia.
 
Durante la ceremonia, el ministro Peirano, resaltó el significado de esta repatriación y señaló que la incautación “da cuenta del saqueo, de la violación del patrimonio y de toda nuestra herencia. Esta entrega  es un testimonio de alianza con Bolivia con quien tenemos profundas raíces históricas”, añadió.
 
El fardo fue extraído y exportado ilícitamente desde Perú hacia la ciudad de El Alto en La Paz para ser enviado a la ciudad de Compiegne en Francia, se presume que con destino a una casa de subastas. La incautación fue hecha por la Policía Nacional de Bolivia (PNB) en el servicio de correos (Ecobol) de El Alto en el mes de octubre del año 2010, cuando una ciudadana boliviana pretendía enviar una caja de cartón a Francia.
 
Un perito del Ministerio de Cultura identificó los restos, confirmando que se trataban de bienes culturales procedentes del Perú, ya que las evidencias encontradas definirían que pertenecen a los estilos prehispánicos desarrollados durante el periodo Intermedio Tardío (110-1450d.C) en la costa sur.
 
Por su parte, Groux Canedo indicó que la entrega de estos restos dan una señal concreta de respeto a convenciones internacionales que deben luchar de manera frontal contra el tráfico ilícito de bienes culturales.
 
“Después del tráfico de drogas y el tráfico de armas, lamentablemente el mundo sufre y nosotros los países de Latinoamérica, sufrimos más aun, el tráfico ilícito de bienes culturales. Están vendiendo nuestra historia, nuestras culturas, el legado de nuestros antepasados”, enfatizó.
 
El paquete decomisado por la policía boliviana correspondería a un fardo funerario de un infante en posición flexionada con la cabeza momificada y el resto del cuerpo envuelto con cinco textiles elaborados en algodón y pelo de camélido. Tras algunos análisis se determinó que el infante tendría aproximadamente 2 años, estaría articulado completamente, pero con la pierna izquierda faltante.
 
Los dos envoltorios textiles, siendo prehispánicos, no pertenecen al fardo, y además se habría encontrado adjunta, una pierna izquierda momificada correspondiente también a un infante pero de menor edad. Estos objetos revelan la intención de completar al individuo, se presume con el objetivo de la comercialización.
 
El ministro Peirano, agradeció el apoyo de la empresa privada, Serranías Nevadas S.A. (filial de Backus) “que ha demostrado compromiso con nuestra misión diplomática en Bolivia y que al mismo tiempo ha permitido que la científica del Ministerio de Cultura, Elva Torres, determine el origen peruano de esta momia”, al solventar los gastos de embalaje y repatriación. Igualmente, agradeció a Lan Perú que ha colaborado con el traslado del fardo funerario.
 
Plan de acción
 
En la misma ceremonia, ambos ministros de Cultura suscribieron el “Plan de Acción 2013-2014 sobre control de tráfico ilícito de bienes culturales” que busca perfeccionar y efectivizar las acciones planteadas en el Convenio Bilateral entre la República del Perú y la República de Bolivia para la recuperación de bienes culturales y otros robados, importados o exportados ilícitamente”.
 
Al respecto, el canciller Rafael Roncagliolo, resaltó que Perú y Bolivia son países hermanos, con una serie de riquezas culturales materiales e inmateriales. “En el reconocimiento de esta riqueza compartida nuestros países han elaborado un programa de cooperación cultural que abarca distintos ángulos: académico, arqueológico de protección y defensa del patrimonio cultural e investigaciones binacionales”, agregó.
 
En este acuerdo se propone la elaboración de una cartilla binacional que defina las restricciones, prohibiciones y descripciones de los bienes culturales de cada país. Así como, la ejecución de jornadas binacionales de capacitación en el reconocimiento de bienes culturales.