Jorge Yamamoto y las tres claves para alcanzar la felicidad en el Perú | Fuente: Composición

Jorge Yamamoto lleva más de una década investigando sobre la felicidad y considera que la búsqueda de esta debe ser una política nacional.  El experto comenta que son tres puntos claves los que pueden llevarnos a la felicidad como país: meritocracia, sentido de progreso integrado y responsiblidad cívica. En entrevista con RPP Noticias, Yamamoto también comenta cómo la corrupción y el tráfico afectan nuestra sensación de felicidad. Temas que aborda en su nuevo libro "La gran estafa de la felicidad".

"Es posible y es necesario. Si nos proyectamos de lo que viene ocurriendo va a haber un nivel de violencia familiar y callejera en riesgos de terrorismo y guerra civil si no hacemos algo radical", menciona. 

La clave es coordinar los valores entre todos los peruanos. "Todos se ponen de acuerdo a tres o cinco valores. Por ejemplo, no envidiar, ser leales con la Nación, hacer chamba eficiente. Si todos se fijan en esos valores y se agrega a la curricula escolar y universitaria, en las empresas. las cosas van a cambiar", explicó.

Para Yamamoto, ese cambio de mentalidad puede llevar a que en una década se tenga una sensación de felicidad a nivel nacional. "Las conductas pueden cambiar en un año, pero los valores se cambian en una década porque son los niños los que van a ser educados con esos valores", explica.

¿Qué hace infeliz a un peruano?

De acuerdo con Yamamoto, la corrupción y el tráfico son los dos principales problemas que afectan la felicidad de los peruanos. "Cuando hay muchas noticia sobre corrupción, las personas crean una sensación de inseguridad que promueve los valores materiales y que promueve que las normas no son para todos. El tráfico genera estrés, pero no termina en la calle, sino que interioriza. Normas claras, castigos donde no hay intermediarios corruptos", menciona.

Además, explica que la injusticia y el no reconocer el trabajo duro "hace miserable a un peruano". "Cuando uno progresa y 'le meten cabe' también afecta a la felicidad", sentencia.

Más felicidad

En "La gran estafa de la felicidad", Yamamoto habla sobre la meritocracia como el principal factor que hace feliz a un peruano. "Además el sentido de progreso integrado también favorece a la felicidad. El tercer factor es la responsabilidad y visión cívica, el valor de 'la palabra'", explica.

¿La estafa de la felicidad?

Yamamoto explica que el título de su nuevo libro no es desalentador, sino que pretende que la gente caiga en el error de malinterpretar la felicidad. "La felicidad es importante, no como fin. Si uno se propone en la vida, como persona o como país, se propone como fin la felicidad lo que los estudios encuentran es que terminarán en el vacío o hasta en la depresión y a nivel país se van a aumentar los índices de suicidio", explica.

El especialista comenta que la primera estafa es que nos hacen creer que un país rico es un país desarrollado. "Una persona que alcanza la riqueza, de acuerdo a los estudios, termina siendo menos feliz, con menos salud, con relaciones más instrumentales y buscan la educación no como cultura sino como medio para hacer plata a la buena o a la mala. Se alcanza la riqueza, encuentran la depresión- esa es la estafa. Pero, para resolver esa situación negativa se propone que la meta suprema debe ser la felicidad y, como había mencionado, cuando se persigue esa meta, las personas terminan deprimiéndose más y termina siendo el remedio peor que la enfermedad", afirma.

¿Quiénes son más felices?

Después de realizar diversos estudios en contextos, culturas y tipos de situaciones sociales y económicas diferentes, se ha encontrado un patrón.

"Paradójicamente, los que no se plantean como meta de vida la felicidad, sino que aceptan amablemente lo que les tocó vivir, dejan de acomplejarse viendo lo que los otros tienen o hacen y se proponen dar un pasito adelante, se sacrifican, se esfuerzan, se entretienen en eso y cuando alcanzan ese logro, la consecuencia es la felicidad. Eso dura poco porque el cerebro está diseñado para plantearse constantemente metas de mejora, entonces se plantean una nueva meta, la persona se reta, se entretiene con eso y cuando la alcanza, como consecuencia alcanza la felicidad. Se va dando un círculo virtuoso de aceptación, progreso, logro, felicidad", menciona.

El especialista concluye, después de años de investigación, que las pequeñas comunidades tienen mayores niveles de felicidad. Las razones: un importante contacto con la naturaleza y grandes espacios.

"Las 'dificultades' como tener que caminar para traer agua, leña, son una bendición porque están forzados a hacer ejercicio físico, que ya se sabe que es saludable. Por ejemplo, se ha encontrado que caminar 10 mil pasos al día aumenta 10 años de vida y tenemos que estar con nuestros monitores cardíacos para caminar. Allá, naturalmente, hacen 10 mil, 15 mil, 20 mil", comenta.

Además, agrega que una vida comunitaria de mucho soporte también es clave. "Todos se ayudan. Hay elevado nivel de honradez: al primer corrupto lo ponen en orden y lo botan en la comunidad. Se dan todas las condiciones de vida ideal, pero ese modelo no es escalable a las grandes ciudades", explica. 

Dos polos opuestos en niveles de felicidad son Cusco y Huancayo. Mientras que el primero tiene altos niveles de infelicidad, la ciudad de la sierra central tiene alta meritocracia.

"En otras partes del Perú tienes que formar el círculo de alta sociedad y solo habrán nuevos pobres y no nuevos ricos. En la sociedad del Valle del Mantaro existe la envidia progresista: contrario a la envidia machetera, uno de los grandes males del Perú y América Latina. La envidia progresista es cuando un huanca progresa, el otro se siente mal, pero se motiva para seguir, un progreso sostenido", finaliza.

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