La Cámara de Comercio de Lima (CCL) sostuvo que el 28 por ciento de la recaudación total del Impuesto General a las Ventas (IGV) se hace con la ayuda del sector privado, que interviene en los pagos adelantados del mencionado impuesto, a través de las detracciones; percepciones y retenciones.

 

Explicó que los sistemas de pago adelantado del IGV son procedimientos que utiliza la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), obligando a determinados contribuyentes a oficiar de "cobradores" de este impuesto, en forma gratuita y con riesgo de ser sancionados en caso de errores, aunque éstos fueran involuntarios.

 

Los sujetos a quienes se les aplica los sistemas en referencia los "detraídos"; "retenidos" o "percibidos") deben soportar los descuentos que el comprador o usuario les hace en su contraprestación (retenciones y detracciones) o la aplicación de sumas adicionales en sus adquisiciones que les hace el proveedor (percepciones).

 

Sostuvo que estos contribuyentes (los "detraídos"; "retenidos" o "percibidos") pagan el impuesto antes que se produzca el nacimiento de la obligación tributaria.

 

En este sentido, la CCL sostuvo que estos sistemas de pago adelantado del IGV son perjudiciales para el desarrollo de las empresas, sobre todo si no se producen cambios urgentes que permitan reducir los efectos negativos de los mismos.

 

Recordó que ha propuesto medidas de corrección viables que permitirían reducir los efectos negativos que producen estos sistemas, pero lamentablemente no existe voluntad política para ello, "no obstante que su implementación no acarrearía mayor costo para el Estado, sino todo lo contrario, mayores beneficios para los contribuyentes y el mejoramiento de la recaudación fiscal".

 

Propuso, por ejemplo, que los mecanismos de retenciones, percepciones y detracciones estén afectas a una tasa única de uno por ciento, ello con la finalidad de que "las empresas no distraigan su capital de trabajo para seguir financiando impuestos en épocas de crisis".

 

Asimismo, planteó una compensación automática ya que no es posible que los contribuyentes deban esperar tres meses para que puedan recién iniciar el trámite de la devolución de los importes de detracción, retención o percepción no aplicados.