FED EE.UU.
La Fed de EE.UU. permanece dividida este miércoles se decidirá si sube o no sus tasas de interés. | Fuente: AFP

La Reserva Federal (Fed) encara una nueva reunión sobre política monetaria con notables divisiones internas y mensajes contrapuestos, entre los favorables a un subida de tipos de interés en EEUU y aquellos que abogan por postergar la decisión a la espera de mayores señales de consolidación.

La Fed está tan dividida antes de su reunión del 20 y 21 de setiembre que un gesto de su jefa puede hacer la diferencia, de hecho algunos inversores han comenzado a argumentar que es momento de que el banco central de Estados Unidos deje de preocuparse tanto de lo que esperan los mercados.

Si uno de los objetivos básicos de comunicación en política monetaria es ofrecer un cierto horizonte de confianza, las declaraciones salidas recientemente del banco central estadounidense parecen diseñadas justo para tener el efecto contrario: alimentar la incertidumbre.

La volatilidad del mercado es baja, las cifras del censo en Estados Unidos muestran que los ingresos de la clase media han comenzado a subir y los trabajadores están obteniendo una mayor participación en la renta nacional. Por ahora, al menos, no hay un riesgo internacional evidente e incluso la inflación puede estar repuntando.

Si la presidenta de la Fed, Janet Yellen, quiere demostrar que los funcionarios no se dejan arrastrar por los inversores, quienes por años han mirado con escepticismo a la Reserva Federal, esta semana ofrece un extraño momento de calma para hacerlo.

"A la luz del continuado y sólido comportamiento del mercado laboral y nuestras perspectivas de actividad económica e inflación, creo que el argumento para un alza en los tipos de interés se ha fortalecido en los meses recientes", dijo Yellen.

Sus palabras mostraron a los mercados la posibilidad de una subida de tipos de interés antes de finales de año, opción que parecía descartada tras los continuos aplazamientos por constantes episodios de incertidumbre como la salida británica de la Unión Europea, la ralentización de la economía china o la prolongada baja inflación en EE.UU.

A ello se sumó poco después el presidente de la Reserva de Nueva York, William Dudley, quien pronosticó "cierta aceleración" en las perspectivas de crecimiento económico de EE.UU. en la segunda mitad del año, por lo que apuntó como "posible" una subida de tipos de interés en la reunión de septiembre.

En diciembre pasado, el banco central estadounidense decidió elevar por primera vez en casi una década los tipos de interés hasta un rango de entre el 0.25 % y 0.50 %, después de mantenerlos cercanos a cero para estimular la economía tras la aguda crisis financiera de 2008.

Sin embargo, la Fed puso el freno a lo largo de este año, lo que ha generado dudas sobre la senda monetaria en la principal economía global.

Frente a Yellen y Dudley, esta semana Lael Brainard, gobernadora de la Fed con voto fijo en las reuniones de política monetaria y ex subsecretaria de Asuntos Exteriores del Tesoro, volvía a rebajar las expectativas.

Para Brainard, la inflación aún baja y la debilidad global "aconsejan prudencia en la retirada del estímulo monetario".

"En presencia de incertidumbre y ausencia de una aceleración en las presiones inflacionarias, sería insensato cerrar la posibilidad de mayores avances en el mercado laboral", agregó, al comentar la tasa de desempleo, que cerró agosto en el 4.9%, y la inflación anual, que se mantiene en el 1.1%, por debajo del 2% anual marcado por el banco central.

Una encuesta de Reuters sugirió que es improbable y que la mayoría de los inversores esperan que la Fed aguarde hasta diciembre.

"Hagámoslo ya", dijo Michael Arone, presidente de estrategia de inversión de State Street Global Advisors.

"Provocará algunos retos para el mercado, pero creo que es saludable en un contexto de un ciclo normal de negocios", dijo Arone. "Aumentará el costo de capital y golpeará a algunos activos con más riesgo en el corto plazo, pero probablemente es lo correcto".

Con información de EFE y REUTERS.