China es considerado como la fábrica del mundo. | Fuente: Foto: AFP

La industria manufacturera en China continuó enfriándose en julio y su índice gerente de compras (PMI) se redujo hasta los 51,2 puntos, tres décimas menos que en junio, debido a la guerra comercial y a las condiciones meteorológicas, informó la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

A pesar de que la cifra publicada está por debajo de lo que vaticinaban los analistas, se mantiene por vigésimo cuarto mes consecutivo por encima del umbral de los 50 puntos -que marca el límite entre el crecimiento y la desaceleración de un sector-, y por encima de 51 por quinto mes seguido.

Según explicó un estadístico de la ONE, Zhao Qinghe, en un análisis publicado en su página web, la industria manufacturera se vio afectada por "los tifones y las altas temperaturas, frecuentes en los últimos años", que llevaron a algunas empresas -sobre todo de minería- a parar su producción.

A esto se añadió "la alarma de la tensión comercial internacional" y, como es habitual en el inicio del segundo semestre, al hecho de que algunas empresas entraron en "la tradicional temporada baja de producción", agregó.

Tensión comercial

Los índices de nuevos pedidos de exportaciones e importaciones siguieron ralentizándose en julio y se situaron en los 49,8 y 49,6 puntos, respectivamente, ambos "por debajo del punto crítico" de 50, pero con caídas no muy acusadas respecto al mes previo.

En opinión de la consultora británica Capital Economics, el dato de las exportaciones "sugiere que el impacto de la primera oleada de aranceles estadounidenses que entraron en vigor este mes está siendo muy compensada con un yuan más débil".

El 6 de julio entraron en vigor en Estados Unidos gravámenes a productos chinos importados, principalmente tecnológicos, por valor de 34,000 millones de dólares (29,000 millones de euros), una medida a la que Pekín respondió con aranceles a productos estadounidenses por la misma cuantía, sobre todo agrícolas (como la soja).

La escalada de la tensión comercial entre ambas potencias ha coincidido con una devaluación del yuan (ha caído más de un 6 % frente al dólar desde el 1 de junio), que ha abaratado los bienes chinos, evitando que los importadores norteamericanos redujeran su volumen de compra.

EFE

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