El actor de 27 años detalló su primera cirugía (implantes de quijada en 2008) en el post publicado este miércoles en el Huffington Post. | Fuente: Facebook Reid Ewing

Reid Ewing, quien hizo el papel de novio del personaje de Sarah Hyland en Modern Family durante seis años, ha hablado sobre su batalla contra la dismorfia corporal y la adicción a las cirugías plásticas en un honesto blog en el Huffington Post. El actor de 27 años detalló su primera cirugía (implantes de quijada en 2008) en el post publicado este miércoles. “Genuinamente creía que si me hacía esa operación luciría como Brad Pitt”, admitió. Pero después de tener que lucir una máscara facial y tomar analgésicos durante dos semanas el cambio “no fue lo que esperaba, sino que fue horrendo”, escribió.

Cuando el primer médico se negó a operarlo en los próximos seis meses, él, quien para entonces tenía 19 años, encontró otro cirujano que sugirió un implante de barbilla. “Pasaron pocos días hasta que me di cuenta de que podía mover el implante de mejilla que había sido colocado debajo de mi piel, de un lado a otro. Corrí al cirujano que reconoció haberse equivocado y me operó de nuevo”.

Continuó: “Durante los siguientes 4 años me hice más procedimientos con otros dos médicos y cada uno traería nuevos problemas que tenía que arreglar con otra operación”, escribió acotando que usó el dinero que había ganado gracias a la actuación y que tuvo que pedir dinero prestado a sus padres y abuela “cuando estuve más desesperado”.

Agregó: “Gran parte de esto ocurrió mientras filmaba Modern Family. Casi siempre al aparecer en cámara era cuando me habían removido gran parte de los implantes o estaba experimentando con cambios menos notorios como rellenos faciales y cosas así. Ninguno duró mucho o ameritó la inversión”.

En 2012 Ewing juró que no se haría ninguna cirugía adicional, pero seguía sintiéndose inseguro sobre su apariencia. “Pasaron 6 meses para que me sintiera cómodo cuando la gente me veía”, confesó.

Decidió hablar sobre su historia, luego de ver a su primer médico ofreciendo consejos sobre cirugías cosméticas en una revista. “Antes de querer cambiar tu rostro, debes preguntarte si lo que necesita arreglo es tu mente. De los 4 médicos que consulté ni uno monitoreaba la salud mental de sus pacientes, salvo el preguntar si sufría de depresión, a lo que respondí que sí y ni caso le hicieron. Mi historia con desórdenes alimenticios y el tener casos obsesivos compulsivos en mi familia nunca salieron a colación. Ninguno de los doctores sugirió consultara a un psicólogo para lo que claramente era un asunto psicológico o me advirtieron sobre el peligro de hacerse adicto a las cirugías”, concluyó.

Ewing concuerda en que la cirugía plástica no es mala per se ni para gente que realmente la necesita, pero sí un “terrible hobbie”. “Deseo que poder retroceder el tiempo y deshacerlas todas. Ahora puedo ver que estaba bien como era y no las necesitaba”, exclamó.