Uno de los detalles que más sorprendieron de la boda real fue la entrega de anillos que compartieron Meghan Markle y el príncipe Harry durante la ceremonia religiosa en el que se casaron. La razón: los miembros de la realeza no siguen la tradición de llevar aro de bodas.

Además, el anillo que Harry puso en la mano de la duquesa de Sussex era una pieza de oro galés, regalo de la reina Isabel II. Por su parte, la alianza que le entregó Markle al hijo menor de Lady Di fue un aro hecho de planito con un acabado texturizado.

La empresa a cargo de la elaboración de los anillos fue Juwelier Cleave and Company, alianzas que fueron llevadas por el pasillo de la capilla de Saint George por el príncipe William, duque de Cambridge, hermano y padrino de Harry.

La empresa a cargo de los aros no es nueva para la pareja: en 2017, ellos también elaboraron el anillo de compromiso con el que el príncipe Harry le pidió matrimonio a la actriz protagonista de “Suits”.

El oro galés, material del que está hecho la alianza de Markle, es una tradición de la familia real desde 1923. Otros famosos integrantes de la casa real también han tenido aros matrimoniales elaborados con ese material: la reina Isabel (llamada Reina Madre), Isabel II, las princesas Margarita, Ana y Lady Di, así como el príncipe Carlos y su actual esposa Camila, duquesa de Cornualles.