Desde la infancia perdida de Judy Garland a la violenta niñez de Michael Jackson, el mito de "niño-estrella" está dominado por historias terribles. La sobre exposición en un escenario tan difícil como Hollywood, les ha costado a varios tener un final feliz. Gary Coleman fue un ejemplo de ello.

Coleman, co estrella de "Blanco y negro", era uno de los actores mejor pagados de la industria, pero terminó como guardia de seguridad en un centro comercial y tuvo varios problemas legales que empezaron cuando él demandó a su manager y a sus propios padres por utilizar su dinero indebidamente.

Siempre marcado por el infortunio, Coleman nació con una enfermedad congénita del riñón causándole nefritis (una destrucción autoinmune del riñón), que detuvo su crecimiento a una edad temprana, llevándolo a desarrollar una estatura de tan solo un 1,40 m.

A lo largo de su vida, la estrella tuvo dos trasplantes de riñón, uno en 1973 y otro en 1984, además requería diálisis constante, situación que se prolongó hasta el final de sus días. Poco después tuvo sus primeros problemas legales, donde se le involucró con drogas, alcohol y sexo.

El actor de la serie de los años 70, "Blanco y Negro", permanecía con vida artificial tras accidentarse el miércoles 19 de mayo de 2010, motivo por el cual fue llevado de urgencia al Centro Médico Regional de Utah Valley.

Coleman murió el viernes por la tarde, a la edad de 42 años.