París intercede ante autoridades suizas por detención de Roman Polanski

El ministerio de Exteriores galo publicó una nota en la que señala ´el deseo de las autoridades francesas de que los derechos del cineasta sean respetados´.
Foto: EFE
El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, ha intervenido ante la consejera federal suiza de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, para pedir que se garantice el respeto de los derechos del director de cine franco polaco Roman Polanski, detenido en Suiza.

El ministerio de Exteriores galo publicó hoy una nota en la que señala que Kouchner habló con Calmy-Rey para expresarle "el deseo de las autoridades francesas de que los derechos del señor Polanski sean plenamente respetados y que este asunto encuentre rápidamente una salida favorable".

El Quay d"Orsay añade que los abogados del director de cine se pusieron en contacto con las autoridades francesas después de la detención de Polanski, que se produjo el sábado en Zúrich.

El ministerio galo agrega en su nota que el embajador francés en Suiza y el cónsul general francés en Zúrich se han puesto en contacto con las autoridades suizas para "ejercer lo más rápidamente posible el derecho de visita consular" al detenido.

La declaración francesa se conoce después de que el Ministerio de Justicia de Suiza afirmara que el realizador está a la espera de ser extraditado a los Estados Unidos, aunque precisó que Polanski puede apelar la decisión.

El director de cine fue detenido en Zúrich, adonde llegó para recibir un premio del Festival de Cine de esa ciudad, debido a un caso pendiente en Estados Unidos desde hace 30 años.

El caso se remonta a 1977, cuando los padres de una adolescente de 13 años interpusieron una querella contra Polanski, acusado de drogar y violar a la joven, que era modelo.

El cineasta se declaró culpable de "relaciones sexuales ilegales", por lo que fue enviado a prisión en "evaluación" durante tres meses, aunque sólo pasó 47 días.

A finales de 1978, al día siguiente de una reunión entre sus abogados y un juez que había dejado entender que quería volver enviarlo a la cárcel, Polanski, en libertad bajo fianza, tomó un avión hacia Europa.

El director de cine, que tiene nacionalidad francesa, no puede ser extraditado desde Francia porque este país no tiene la obligación de extraditar a sus propios ciudadanos.

Paralelamente los cargos de los que acusan los tribunales de Estados Unidos a Polanski no son extraditables, según la legislación francesa.

Polaski desde 1978 ha evitado visitas a países que podrían extraditarlo y trabaja y vive principalmente en Francia, Polonia, Alemania y la República Checa.

El Tribunal Superior de Los Ángeles desestimó el pasado mayo, de manera definitiva, la petición de los abogados de Polanski para sobreseer los cargos por abuso sexual.

EFE