AFP

Un triste y desconocido Atlético de Madrid cayó derrotado 2-0 por un Celta de Vigo muy superior, lo que le complica sus opciones de revalidar el título liguero, ya que ahora se queda a siete puntos del Real Madrid y a seis Barcelona, primero y segundo respectivamente.

Sin el turco Arda Turán y  Koke, el Atlético se quedó sin creatividad en el centro del campo, así que su táctica fue encerrarse en su campo para esperar su oportunidad al contraataque o en una acción a balón parado.

Diego Pablo Simeone se desesperaba en su banquillo y no paraba de corregir la posición de sus jugadores, cada vez más metidos atrás, renunciando por completo al ataque.

Pero cuando mejor estaba el Atlético, el Celta golpeó con un rápido contraataque que acabó en penal, después de que Mario Suárez derribase claramente a Nolito, quien se encargó de lanzar y batir a Moyá. La acción se produjo tras una jugada que comienza con una mano de Augusto que el árbitro no pitó y que fue muy protestada por los rojiblancos.

Al Atlético de Madrid se le esfumaba el partido, así que no les quedó otra que lanzarse al ataque. Y en diez minutos generaron más peligro que en todo el primer tiempo, con dos remate de Saúl y Griezmann que obligaron a Sergio Álvarez a lucirse.

Estaban crecidos los visitantes, cada vez más dominadores del juego, pero el chileno Orellana, con un gran remate, se encargó de acabar con un Atlético que se pudo enganchar al duelo si el colegiado Martínez Munuera hubiese señalado un claro penalti de Fontás sobre Siqueira a falta de un cuarto de hora para el final.