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Cuando la política llega al Mundial: un repaso de las polémicas de este tipo en la Copa del Mundo

La controversia desatada por el festejo de dos jugadores suizos ante Serbia se une al largo historial de ocasiones en que un Mundial sirvió como vitrina de tensiones políticas.
El delantero iraní Hamid Estili (izquierda) celebra su gol en la victoria de su país ante EE.UU. por Francia 1998 . El suizo de origen kosovar Xherdan Shaqiri celebra con el símbolo de la águila albana en la victoria, por el mismo resultado, de su selección ante Serbia. | Fuente: Composición RPP (Getty)

La política se ha inmiscuido en varias ocasiones en el Mundial de fútbol. A la larga lista se sumó el sábado la celebración proalbanesa de dos jugadores suizos, Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, el viernes ante Serbia, que ha reavivado las tensiones sobre Kosovo.  Imitando con sus dos manos el águila de la bandera de Albania, los futbolistas celebraron sus tantos en la victoria de su equipo y desataron una polémica.

Granit Xhaka, nacido en Suiza en una familia kosovar, y Xherdan Shaqiri, nacido en la que fuera provincia serbia de mayoría albanesa, han desatado las iras de la prensa serbia, que denunció una "provocación vergonzosa". "No hay que mezclar política y fútbol", lamentó el seleccionador de Suiza, Vladimir Petkovic, nacido en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina). "Es importante mantenerse al margen de la política. Estamos aquí para vivir emociones y disfrutar del ambiente alrededor".

Encuentro inevitable

Las palabras de Petkovic se alinean con la opinión defendida por la FIFA, que aboga por "una posición apolítica, de estar al margen en relación a eventuales problemáticas políticas", estima el sociólogo Ludovic Lestrelin, profesor de la Universidad de Caen (norte de Francia).  ¿Por qué esa postura? "Porque la política es percibida como fuente de conflictos y de desacuerdos cuando los terrenos deportivos deben ser lugares de reconciliación", explica a la agencia AFP

Esto "evidentemente es un posicionamiento casi imposible. El deporte, y sobre todo el fútbol, ha adquirido un lugar en nuestra sociedad que, de hecho, está marcado por elementos múltiples, económicos pero también sociales o de naturaleza política", analiza Lestrelin. Desde su primera edición en Uruguay en 1930 a un Mundial-2018 que según los opositores se usa de herramienta para que Vladimir Putin lave la imagen internacional de Rusia, el Mundial no ha podido escapar a los momentos políticos que le ha tocado vivir.

Xhaka y Shaqiri, de origen kosovar, celebran ante Serbia, país que se niega a reconocer la independencia de Kosovo. | Fuente: Compisición RPP (EFE)

El gobierno y la selección

Un ejemplo claro fue la edición de 1934 con el triunfo en casa de Italia, que Benito Mussolini quiso convertir en una plataforma para el fascismo. Para el 'Duce' no había otra opción que un título de la Azzurra: "Hay que ganar o destruir al adversario". También ocurrió algo parecido en el Mundial de 1978, en plena dictadura argentina. En un régimen en el que 30 mil personas desaparecieron entre 1976 y 1983, el éxito de la Albiceleste era importante para el gobierno militar.

Hay otras veces en las que la política bajó directamente al césped, como cuando el jeque Fahid Al Ahmad interrumpió el Francia vs. Kuwait del Mundial de España-1982. Bajó desde las tribunas para protestar un gol del galo Alain Giresse, ordenando a los jugadores de su país que abandonaran el campo, antes de que el árbitro, superado por la situación, aceptara anular la acción.

De la 'Guerra Fría' a EE.UU. vs. Irán

Los grandes conflictos geopolíticos también llegan a los mundiales. El espectro de la Segunda Guerra Mundial perturbó por ejemplo la edición de Francia en 1938. Austria, clasificada pero anexionada a Alemania el mismo año, no pudo disputar el torneo, mientras que siete de sus jugadores pasaron a formar parte de la Mannschaft.

Varios países de la Europa del Este boicotearon, en los años de la 'Guerra Fría', el Mundial de Brasil 1950, que se jugó sin la Unión Soviética, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumanía y Checoslovaquia. Corea del Norte disputó el Mundial de 1966, pero su presencia molestó a Inglaterra, país anfitrión que no reconocía su legitimidad y rechazó hacer ondear su bandera, antes de retractarse finalmente.

Alemania, desgarrada en Alemania Occidental y Alemania Oriental tras la Segunda Guerra Mundial, tuvo un episodio emotivo en 1974, cuando ambas selecciones se enfrentaron en Hamburgo. La República Democrática Alemana ganó 1-0, pero fue la República Federal Alemana la que terminó llevándose el título. El encuentro entre Irán y Estados Unidos (2-1) en Francia-1998, sobre el que se temía que pudiera aumentar las tensiones diplomáticas, se convirtió en un esfuerzo de confraternización entre jugadores e hinchas de ambos lados.

Imagen del EE.UU. vs. Irán por el Grupo F de Francia 98. Los iraníes ganaron en un partido jugado en medio de las tensiones históricas -vigentes hasta hoy- entre ambos países y se llevaron su primera victoria en la historia de los mundiales. Ambas selecciones fueron eliminadas en la fase de grupos. | Fuente: Getty
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