Adulto mayor amenazó con un arma de fuego a otro conductor.

La Asociación Nacional de Usuarios de Armas condenó la reacción de un adulto mayor que utilizó su arma de fuego para amenazar a otro conductor que lo increpó por, presuntamente, invadir un carril contrario de una calle en San Isidro para ingresar a la congestionada avenida Javier Prado durante la hora punta.

"No tiene ningún control de sus emociones, ha podido pasar cualquier desgracia. ¿Qué hubiera ocurrido si al otro lado había una persona armada también, que se veía atacada y hacía uso de su legítima defensa? Acá hay un tema penal, que es el uso de la legítima defensa. Después de ver el video, nos damos cuenta de que no encaja la legítima defensa", señaló Fausto del Castillo, director de esta organización.

En diálogo con RPP Noticias, Del Castillo opinó que luego de que la Sucamec le cancele la licencia y los permisos, esta persona debería pasar por una investigación en el Ministerio Público.

"No solamente tendrían que quitarle el permiso porque, aparte de amenazar, ha puesto en peligro a terceros. Lo que ha cometido el señor es un delito, no solamente una simple falta. Sacar un arma de fuego, rastrillarla y amenazar en público en la calle no se puede hacer, de ninguna manera", opinó.

Fragilidades en el sistema de permisos

En otro momento, del Castillo alertó sobre el sencillo trámite que permite obtener las licencias para portar armas y el poco filtro que existen en estos procedimientos. Según explicó, el primer requisito es que el aspirante pruebe que sabe utilizar el arma de fuego, lo cual no sería riguroso.

"Con un entrenamiento mínimo de una hora puede pasarlo, lo cual a nosotros no nos parece lo más adecuado", señaló.

Sobre el segundo requisito, el examen psicológico, el especialista advirtió que en realidad se trata de un examen psicotécnico, similar a los que se toman en cualquier empresa para postular a cualquier tipo de puesto.

No obstante, el representante de la organización consideró que esto último no es competencia de la Sucamec o el Ministerio del Interior, sino del Ministerio de Salud. "Ellos son los que tienen que poner un examen mucho más riguroso", sostiene.