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El cardenal Juan Luis Cipriani afirmó hoy que la iglesia ve con enorme esperanza la tarea “nada fácil” que empieza en Lima la alcaldesa Susana Villarán y su cuerpo de regidores, y dijo que la mejoras en su gestión no solo deben centrarse en obras de cemento sino en promover el bienestar y la felicidad de sus ciudadanos.

Durante la homilía que pronunció esta mañana en el marco del 476 aniversario de fundación española de Lima, Cipriani envió los mejores deseos a los representantes de la Municipalidad de Lima para que emprendan su gestión "con paz, serenidad y mucho entusiasmo".

“La iglesia ve con enorme esperanza esta tarea que empieza hoy con la señora alcaldesa Susana Villarán. Nos toca hoy emprender con ilusión y alegría esta tarea de llevar esa mejora (a Lima) y sobre todo promover el alma. Nuestra ciudad no solo son plazas, caminos, edificios, son personas, la amistad, la bondad”, dijo.

Manifestó que siempre en el campo de la política puede haber desencuentros, pero, añadió, siempre por encima de todo debe primar el deseo de llevar la felicidad, la bondad a todos los rincones de esta queridísima ciudad mestiza.

Cipriani manifestó que hoy Lima está de fiesta y por ello es necesario reflexionar sobre aspectos importantes, como rescatar la relación entre las personas, el barrio, el respeto de unos a otros y la puesta en práctica de los valores.

La familia, refirió, es el modelo ideal de toda organización humana y por lo tanto la ciudad también tiene esos rasgos de lo que es el amor, el respeto, la autoridad y el esfuerzo común.

En otro momento, el cardenal lamentó que en estos tiempos un materialismo “desequilibrado” venga resaltando mucho más la individualidad del hombre y, por el contrario, empobreciendo a la persona y a la organización social.

“El hombre debe enriquecerse a través de su calidad de sus relaciones, pero hoy lamentablemente muchos aspectos de la tecnología van en sentido contrario, encerrando a cada uno en su egoísmo, en su individualismo”, manifestó.

Indicó que esta no es una idea asbtracta, sino una realidad que la contemplamos todos los días. "Tantas veces el desaliento, la pena, la tristeza, la violencia surgen de ese exclusión, por eso el servicio a la comunidad que presta la autoridad es de orden subsidiario".

-Andina-