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“Cuando se trata de bebés menores de un año, el estreñimiento se define como deposiciones duras, y de difícil evacuación y no importa mucho la frecuencia evacuatoria. Un bebé puede hacer deposiciones una o dos veces por semana y si estas no producen malestar o dolor durante la evacuación no se considera estreñimiento”, dijo la médico pediatra Paola Arrús.

Sin embargo podríamos tener un bebé que realice deposiciones uno o dos veces por día, pero de consistencia dura, con dolor, y estaríamos frente a un caso de estreñimiento.

La lactancia materna es fundamental en esta etapa para garantizar unas deposiciones blandas y sin mayores problemas para el bebé.

¿Cómo influye la alimentación?:
•    Desde la primera papilla es fundamental preferir los productos naturales a los procesados
•    Es mejor iniciar la alimentación complementaria con frutas crudas ralladas, muchas de ellas incluso se pueden dar con cáscara, como las manzanas, peras o melocotones
•    Los cereales, como el arroz por ejemplo, sobre todo los de preparación instantánea, al estar procesados podrían estreñir al bebé
•    Luego, continuar con verduras prefiriendo la cocción al vapor ya que al evitar el contacto con el agua no se pierde la fibra soluble que ayudara a evitar el estreñimiento
•    Las compotas o purés envasados pueden ser útiles en un día de campo o cuando estemos fuera de casa. Sin embargo, es preferible la comida fresca y natural que conserva todas sus propiedades
•    Evitar los cereales blancos, por ejemplo pan blanco, arroz fideos, y preferir el pan integral, el arroz integral o silvestre y los fideos integrales
•    Es importante comer 5 porciones de frutas y verduras al día, un plato de ensalada no debe faltar nunca en la mesa

“El consumo de jugos de frutas envasados y azucarados así como el consumo de dulces y golosinas afecta la flora intestinal habitual modificándola, lo que conlleva a un mal funcionamiento del tubo digestivo y estreñimiento”, recomendó la especialista.