Las autoridades de Paraguay abortaron hoy un intento de fuga de tres reclusos de alta peligrosidad que excavaron un túnel en la cárcel asuncena de Tacumbú, la principal del país, informó a Efe una fuente penitenciaria.

El director de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, Artemio Vera, explicó que lograron evitar la fuga de Hilario Villalba Álvarez, condenado a 30 años de prisión por doble homicidio, y de Nelson Cuevas y Arnaldo Garay, procesados por asesinato.

Vera detalló que los tres presos fueron descubiertos en la madrugada de este jueves cuando trataban de abrir un boquete de salida en una calle situada detrás de la penitenciaría.

"El personal apostado en dicho sector escuchó ruidos, golpes provenientes de la vereda (acera). Entonces se comunicó con la oficina de guardia y también pudimos divisar a través de las cámaras de seguridad los movimientos extraños en el lugar", relató Vera.

Detalló que los tres reclusos, cuya celda se encuentra a unos tres metros de distancia del muro trasero del penal, llegaron hasta la vereda luego de excavar durante unas ocho horas con una pala rota que habían hurtado del área de limpieza.

"Ayer controlamos ese sector, pero ellos cavaron en una sola noche y lo que se presume es que tenían la información de que en esa celda había un túnel viejo taponado de un intento de fuga anterior. Es por eso que en pocas horas pudieron hacerlo", añadió.

El funcionario dijo que como medida preventiva aislaron a los autores del hecho, sometidos a una sanción administrativa que prevé castigos de aislamiento de hasta 30 días.

Anunció que demolerán la celda afectada y otra contigua, que son antiguas piezas acondicionadas para albergar hasta tres reclusos debido al hacinamiento que registra Tacumbú.

Al respecto, Vera precisó que la cárcel a su cargo registra una población de 3.508 presos, pese a que la capacidad es de 1.500.

Recordó que en los últimos veinte años fueron descubiertos al menos diez túneles, algunos de los cuales permitieron la fuga de reclusos y otros, como el de hoy, fueron descubiertos antes de que se perpetraran los escapes.

La cárcel de Tacumbú, asentada en un predio de dos hectáreas, fue construida en 1955 para acoger a unos 800 internos y desde entonces ha sido sometida a reformas para aumentar su capacidad.

Organismos de defensa de los derechos humanos han denunciado en numerosas ocasiones abusos y condiciones infrahumanas en su interior.

EFE