Jared Loughner se declaró este martes culpable del tiroteo perpetrado el año pasado en Tucson, Arizona (EE.UU.), en el que hubo 6 muertos y 13 heridos, incluida la excongresista Gabrielle Giffords, que recibió un disparo en la cabeza y dejó su escaño en enero para recuperarse de las secuelas.

Loughner, quien desde su arresto inmediatamente después del tiroteo, ha sido sometido a multitud de evaluaciones psicológicas, se declaró culpable de 19 cargos criminales por el asesinato de 6 personas y haber herido a otras 13.

El juez federal de Arizona que lleva el caso, Larry Burns, preguntó a Loughner, de 23 años, si entendía los cargos que se le imputaban y que tendría que cumplir prisión por ello y el acusado respondió que entendía todo lo que le había indicado.

Asimismo confirmó con Loughner y su abogada, Judy Clark, que entendía que el acusado no puede cambiar posteriormente su testimonio de culpable a no culpable alegando incapacidad mental.

Bajo el acuerdo alcanzado entre su defensa y la fiscalía, Loughner se enfrentería a una pena de cadena perpetua.

El juez Burns fijó la sentencia para el 15 de noviembre.

La excongresista Gabrielle Giffords y su esposo el exastronauta Mark Kelly se mostraron de acuerdo en que Loughner llegara a un acuerdo con la Justicia para evitar un largo proceso judicial.

"No hablamos por todas las víctimas o sus familias, pero Gabby y yo estamos satisfechos con este acuerdo" para declararse culpable, indicó Kelly en un correo electrónico enviado al diario The Wall Street Journal.

"El dolor y la pérdida causada por lo sucedido el 8 de enero de 2011 son incalculables. Evitarnos un juicio nos permitirá -y espero que a toda la comunidad de Arizona del Sur- continuar con nuestra recuperación y seguir adelante con nuestras vidas", agregó.

Giffords recibió un impacto de bala que le atravesó el hemisferio izquierdo del cerebro -que alberga la parte motriz y el habla- y aunque su recuperación ha sido calificada de "milagrosa" por los propios médicos, todavía continúa con un programa de rehabilitación en un hospital de Houston (Texas).

EL CASO

Loughner se presentó el 8 de enero de 2011 en un acto con votantes de Giffords fuera de un supermercado Safeway en Tucson con una pistola semiautomática y tres cartucheras con munición para intentar matar a la entonces congresista.

En el ataque murieron Christina Taylor Green, de 9 años; el asistente de Giffords Gabe Zimmerman, de 30 años; el juez federal John Roll, de 63 años; Dorwan Stoddard, un exempleado de la construcción de 76 años; Phyllis Scheneck, una ama de casa de 79 años, y Dorothy Morris, de 76 años.

Loughner se declaró en marzo de 2011 no culpable de los cargos que se le imputaban. En mayo de ese año, fue declarado incompetente para someterse a un juicio por su esquizofrenia y fue trasladado a un hospital psiquiátrico del sistema carcelario en Springfield (Misuri) para recibir tratamiento.