AFP

Un juez federal suspendió hoy temporalmente las ejecuciones en Misisipi (EE.UU.) tras el recurso presentado por dos presos condenados a muerte quienes argumentan que ese estado no cumple con su propio protocolo.

La decisión del magistrado Henry Wingate prohíbe a Misisipi el uso de los sedantes pentobarbital y midazolam en las inyecciones letales, utilizados para dejar inconscientes a los presos antes de administrarles una segunda sustancia que paraliza su cuerpo y una tercera que actúa directamente en el corazón.

Según informaron medios locales, el estado de Misisipi ya ha presentado un recurso contra la decisión de Wingate.

Los abogados de los presos Richard Jordan y Ricky Chase argumentan que no se puede garantizar la pureza de las sustancias ni la efectividad de las inyecciones letales, ya que el estado de Misisipi se niega a informar de su proveedor.

Argumentan, además, que ni el pentobarbital ni el midazolam cumplen con el propio protocolo para ejecuciones de Misisipi, que requiere un "sedante con un efecto ultra rápido".

Misisipi, como muchos otros estados, ha enfrentado dificultades para conseguir estas sustancias, ya que los proveedores farmacéuticos se niegan a vender medicamentos para inyecciones letales porque no quieren que se asocie su marca con la pena capital.

En 2014, un grupo de presos de Oklahoma interpuso una demanda para prohibir el midazolam, pero el Tribunal Supremo autorizó recientemente su uso.

La ejecución de Jordan, que lleva casi 40 años en el corredor de la muerte por secuestrar y asesinar a una mujer en 1976, estaba prevista para este jueves.

Chase, por su parte, fue condenado a muerte por el asesinato de un anciano en 1989.

Desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos reinstauró la pena de muerte en 1976, Misisipi ha ejecutado a 21 presos, el último en 2012.

EFE