Ecologistas se internaron de forma clandestina en dos centrales nucleares de Francia para tratar de probar fallos en sus sistemas de seguridad, a cuatro días de la segunda vuelta de las presidenciales en las que pretenden que la energía atómica sea uno de los temas centrales.

Un miembro de Greenpeace penetró en la central de Bugel en un parapente motorizado, mientras que otro militante se coló en la de Civaux, ambas en el centro del país, aprovechando la entrada de un camión de aprovisionamiento.

La eléctrica EDF, propietaria de ambas centrales, minimizó los hechos, afirmó que los altercados no provocaron ningún problema y aseguró que los sistemas de seguridad hubieran funcionado ante una amenaza mayor.

Pero Greenpeace considera que los hechos prueban que las centrales nucleares tienen un peligro mayor del que reconocen las autoridades.

"Greenpeace apela a los dos candidatos finalistas a que se comprometan a evaluar los riesgos de una agresión exterior de origen humano" en un recinto nuclear, señaló en el comunicado Greenpeace, que consideró que "en un mundo post 11 de septiembre, este riesgo debe ser seriamente estudiado".

La energía nuclear ha sido uno de los temas de la campaña de las presidenciales.

Mientras que el socialista Hollande apuesta por una reducción paulatina de su peso, el conservador Sarkozy mantiene su apuesta por la energía atómica, en la que Francia es el segundo país con más centrales del mundo por detrás de Estados Unidos.

EFE