El actor mexicano Gael García Bernal presentó hoy en Santiago de Chile la premiada cinta "No", del chileno Pablo Larraín y con la que, según dijo, recuperó la alegría y volvió a sentir que el cine valía la pena.

La película, que llegará a los cines de ese país el 9 de agosto, relata las semanas previas al plebiscito del 5 de octubre de 1988 en Chile, cuando ganó la opción del "No", contraria a la continuidad de la dictadura de Augusto Pinochet, que dejó el poder dos años después.

Por su significado histórico y sus credenciales -fue premiada en la "Quincena de realizadores" del último Festival de Cannes-, el preestreno de la cinta, celebrado este lunes en unos cines de la capital, congregó a destacadas figuras políticas.

A él asistieron tres expresidentes, Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, todos ellos de la Concertación, la coalición de centroizquierda que derrotó a Pinochet en ese plebiscito y que gobernó el país entre 1990 y 2010.

Tras su estreno en Chile, la cinta, en la que también participan los intérpretes Alfredo Castro, Luis Gnecco y Antonia Zegers, se podrá ver en más de cincuenta países y en agosto se exhibirá en el Festival de Cine de Locarno (Suiza).

El largometraje está basado en la obra de teatro "El plebiscito", del chileno Antonio Skármeta. "Es una obra muy linda del triunfo pacífico de la libertad y es una historia digna de ser contada", declaró.

En ella, García Bernal da vida al protagonista, René Saavedra, un mexicano hijo de exiliados chilenos que pasa de la apatía política a encabezar la campaña publicitaria por el No, que incluyó una franja televisiva.

"He aprendido mucho de Chile. He aprendido mucho de lo que sucedió. He aprendido mucho de mí mismo también, y quizá eso es un lugar común en las películas, pero pocas veces sucede con esta magnitud", confesó el actor ante el público que repletaba la sala.

"Gracias a Pablo Larraín porque me hizo recuperar la alegría en el cine. Yo andaba en un momento en que no andaba muy contento con el cine en general y me hizo sentir que esto vale la pena", reveló el actor.

García Bernal explicó después a los periodistas que "venía de unos proyectos en los que por alguna razón no la había pasado tan bien, pero no por las películas en sí sino por el momento en que andaba".

Según dijo, con este largometraje, rodado durante siete semanas en Santiago y en la localidad costera de Isla Negra, él se dio cuenta "de la magnitud del dolor que causó la dictadura".

EFE