Foto: allmoviephoto.com

Millones de aficionados en el mundo esperaban con impaciencia el estreno mundial, el jueves por la tarde en Londres, de la primera parte de "Harry Potter y las reliquias de la muerte", última entrega de la saga del joven y popular mago.

"Harry Potter y las reliquias de la muerte" concluirá una de las sagas más populares de la historia editorial y cinematográfica: los siete libros de la saga vendieron más de 400 millones de ejemplares en 69 lenguas y los seis primeros filmes recaudaron 5.400 millones de dólares (3.900 millones de euros).

El éxito es todavía más impresionante cuando se sabe que la escritora británica J.K. Rowling fue rechazada por una decena de editores antes de conseguir que le publicaran el primer manuscrito ("Harry Potter y la piedra filosofal) en 1997.

Además, la tirada inicial fue de solo 1.000 ejemplares.

El séptimo y último libro fue dividido en dos partes, la segunda de las cuales se estrenará en junio.

Es una apuesta audaz pues las primeras páginas del tomo son de una lentitud tal que podrían decepcionar a los seguidores acostumbrados a la acción y a los espectaculares efectos especiales de los filmes anteriores.

La aventura, larga y terrible, pone a prueba hasta la amistad de los tres amigos, lo que da a la historia un lado más introspectivo y psicológico que en las películas anteriores.

"Ha sido una parte enorme de mi vida. Voy a echarla de menos", dijo Rupert Grint.

"Inicio una nueva etapa", apuntó Emma Watson, quien además de continuar sus estudios en Estados Unidos y de su carrera de modelo y actriz, dice querer "escribir".

Daniel Radcliffe prefiere concentrarse en la actuación, y multiplica sus apariciones en el cine y el teatro.

-AFP-