Los 324 delfines que agonizaron durante dos días en el mar piurano y luego sus cuerpos vararon en playas lambayecanas, no murieron por envenenamiento y tampoco se descarta que estos cetáceos fallecieron por las prospecciones sísmicas que utilizan las empresas petroleras para la búsqueda de petróleo en el mar norteño.

Así lo revela el análisis toxicológico practicado a estas especies marinas que consta en el informe preliminar titulado "Mortandad de delfines en las playas del norte" que fue expuesto en el Congreso por el presidente del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), Germán Vásquez-Solís.

El funcionario informó, además, que el Instituto Tecnológico Pesquero (ITP) entregará los resultados en los próximos cinco días sobre toxinas y metales pesados. En tanto, agregó, las pruebas histopatológicas (biopsia), que realizarán científicos norteamericanos, culminarán en 15 días.

Según el diario La República, la investigación no ha podido descartar que los decesos masivos de cetáceos sean productos de las prospecciones sísmicas 3D o "burbujas con impacto acústico", que emplean embarcaciones de empresas petroleras para buscar hidrocarburos.

Al respecto, la viceministra de Pesquería, Patricia Majluf, indicó que durante una reunión con representantes de la empresa BPZ ellos no pudieron dar una explicación detallada de los impactos directos y menos de los efectos indirectos de las ondas sonoras sísmicas 3D sobre la fauna marina.

"El estudio de impacto ambiental de BPZ tuvo que haber incluido la descripción detallada del área de influencia y los decibeles que se dan en la zona de impacto (Lote Z-1), sostuvo.

Para el director de Ciencias de la Organización Científica para Conservación de Animales Acuáticos (ORCA), Carlos Yaipén, la muerte de los mamíferos se debe a la "burbuja marina".

"Las petroleras utilizan diferentes frecuencias de onda acústica y los efectos producidos por estas burbujas no son visibles a simple vista, sino que generan efectos posteriores en los animales. Eso puede producir la muerte por impacto acústico, no solo de delfines, sino también de lobos marinos y ballenas", afirmó a un diario local.

El especialista agregó también que el impacto acústico genera en los animales pérdida de equilibrio, desorientación y hemorragias internas.

El presidente de Imarpe detalló que los delfines tenían buena condición corporal. Además no presentaban heridas punzocortantes y sus órganos se encontraban normales por dentro y por fuera. Tampoco se evidenciaron signos de hemorragias ni lesiones, incluso en lo cerebral.

Conforme a las estadísticas de ORCA, en lo que va del año unos 3.000 delfines han varado muertos en las playas de Lambayeque, supuestamente por los efectos de la explotación petrolera en la zona.