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En el año 1990, la Organización mundial de la salud, además de declarar a la depresión como la primera causa de discapacidad a nivel mundial, proyectaba que para el 2030, el 25% de la población mundial va a haber sufrido en algún momento de su vida un cuadro depresivo. Es claro que al mismo tiempo siguen los avances en la psicología y la psiquiatría para poder ayudar a la persona en su enfermedad pero para nosotros terapeutas cada paciente, cada caso es una historia única y particular. Vemos como la depresión por ejemplo no es vivida por todos de una misma manera.

En la vida cotidiana, muchas personas experimentan que por más que tome medicación y/o tenga psicoterapia, hay algo más que necesita ser “sanado”, una herida que no se cura. Esto se explica porque como personas, no solo tenemos una realidad física y psicológica sino también una realidad espiritual, que se vive como una unidad donde una todas las dimensiones interactúan.

Lamentablemente, el tema de la fe es concebido por unos como una ayuda “extra” de carácter mágico o se considera que no tiene nada que ver con la enfermedad pues no es un tema científico. Para ello es importante saber que  fe y ciencia no se oponen y por el contrario, pueden ayudar a que la persona sea atendida en su totalidad, no solo aliviando sus síntomas sino aspirando a una profunda reconciliación personal. Una reconciliación donde la persona salga fortalecida, resiliente psicológicamente y más madura en su capacidad de amar y asumir el sufrimiento.

Hoy en Confidencias tenemos como invitada la Lic. Liliana Casuso, Psicóloga Clínica, quien nos trae una nueva visión sobre la Fe, el perdón y la reconciliación  para nuestra vida.