El abogado Adolfo Bazán intentó salir del país en una vuelo a Ecuador, el que no pudo tomar por llegar tarde al embarque. | Fuente: RPP

Aunque estamos ante problemas políticos de fondo y una situación económica inquietante, hoy conviene destacar un hecho del que es urgente sacar lecciones: la frustrada tentativa de abandonar el país de un abogado investigado por casos graves de abuso contra mujeres. Adolfo Bazán, de 48 años de edad, había sido sometido a prisión preventiva por violación sexual, pero por razones inexplicadas su proceso fue archivado. Durante las últimas semanas fue objeto de denuncias, sobre todo por parte de una joven modelo que se dio a conocer en un popular programa de tele-realidad.

La Fiscalía penal de Lima investiga la denuncia de Macarena Vélez, quien lo acusa de tocamientos indebidos y de haberla grabado sin su consentimiento en una discoteca de Lince. Entre las víctimas del abogado indigno figura también una mujer que logró escapar mientras era sometida en un auto estacionado en el sótano de su domicilio. En estas circunstancias, el abogado quiso salir precipitadamente del país. ¿Por qué no lo logró? Porque la Superintendencia de Migraciones reconoció su nombre e hizo gestiones para averiguar su estatuto judicial, pero descubrió que no pesaba sobre él ninguna restricción de su derecho a viajar.

RPP difundió el caso desde temprano, cuando fuimos alertados desde el aeropuerto. La Defensoría del Pueblo reaccionó con rapidez pidiendo una intervención rápida del Poder Judicial, de la misma manera que la ministra de la Mujer, Gloria Montenegro. Finalmente, un fiscal solicitó el impedimento de salida, la Justicia lo acogió y el señor Bazán tuvo que renunciar a viajar. El caso ha probado dos cosas: que el compromiso de los ciudadanos es indispensable y que las autoridades del Estado actúan sin dilación cuando saben que se hallan bajo la presión del escrutinio público. Si funcionara siempre la conjunción de ciudadanos que no se resignan a la violencia, funcionarios que no ceden a la inercia y prensa inspirada por valores, podríamos resolver la mayor parte de nuestros problemas.

Ahora, hasta el Colegio de Abogados anuncia un proceso administrativo sancionador contra su afiliado. No hay ninguna razón para que no asumamos todos como un deber la lucha contra la violencia de género, que es una expresión del machismo que sigue prevaleciendo en nuestra sociedad.

Junta Nacional de Justicia

A propósito de Justicia, el juez constitucional Ernesto Blume ha confirmado ayer que la nueva convocatoria a la selección de los miembros de la Junta Nacional de Justicia será hecha el mes de septiembre, a fin de instalar ese órgano antes de fin de año. Blume explicó que se reemplazará el examen de conocimiento por un examen de apreciación de casos judiciales, adaptados a la especialidad jurídica de los candidatos. Los que aprueben el examen serán sometidos a las fases ulteriores de selección, que incluyen una revisión del currículo y una entrevista personal. Todo dependerá de la calidad de los candidatos, es decir de la motivación real que los lleve a querer ser miembros de un órgano autónomo que evaluará, sancionará y nombrará a los más altos jueces y fiscales de nuestro país.

Matrimonios en la era de internet

Una encuesta del Centro Pew y la Universidad de Standorf ofrecen luces sobre los cambios generacionales y las opciones conyugales en Estados Unidos. Los matrimonios generados a partir de un contacto inicial en internet son dos veces más capaces que el promedio de asumir diferencias entre contrayentes. El estudio evalúa cinco tipos de criterios: el factor étnico, la escala de ingresos, el nivel de educación, la actitud hacia la religión y las simpatías políticas. Es decir que las personas del mundo digital parecen ser más tolerantes que las no digitales. Sin embargo, algunos críticos de la encuesta plantean una pregunta que relativiza los resultados: ¿No será que los ciudadanos digitales son simplemente más jóvenes que los no digitales? 

Las cosas como son

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