Los efectos del 11-S en la política exterior de EEUU

El internacionalista Moisés Naím dijo que el impacto mayor fue la reacción de EE.UU., que se involucró con más fuerza en las guerras de Afganistán e Irak.
Lima
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Para el reconocido internacionalista Moisés Naím los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 tuvieron enormes consecuencias en la política exterior de Estados Unidos (EE.UU.).

Explicó que más allá de la sensibilidad por las miles de muertes y la caída de las emblemáticas Torres Gemelas, el impacto mayor fue la reacción del país -entonces administrado por el presidente George W. Bush- que se involucró con más fuerza en guerras del Medio Oriente.

"Las guerras de Afganistán que aún se desarrollan es la más larga en la que ha estado involucrado Estados Unidos. También la guerra de Irak, que no necesariamente estuvo vinculada a los ataques, pero que la administración Bush decidió utilizar como motivación para derrocar a Sadam Hussein", aseveró en diálogo con RPP Noticias desde Washington.

"Uno podría argumentar que las acciones de la Casa Blanca al 11 de septiembre fueron mayores que los ataques, en cuanto a cambiar el mundo", sostuvo.

Naím anotó que después del 11S han pasado cosas mucho más importantes en términos de transformación de la vida cotidiana en el planeta, por ejemplo la crisis financiera que estalló en el año 2008.

Consignó también las consecuencias políticas de la popularización de las redes sociales, así como el devenir de China y Asia.

No obstante, el conductor del "Efecto de Naím" remarcó que el 11S es considerado una fecha histórica a nivel mundial.

Añadió que en materia de política interna tampoco pasó mucho en Estados Unidos, fue más por el lado de la seguridad en los viajes por avión.

Apuntó que tuvo mayor efecto que los ataques terroristas, el aumento del gasto público a consecuencia de la incursión de EE.UU. en las guerras de Afganistán e Irak, sin cambiar en nada la estructura de ingresos.

“América Latina desapareció del mapa”

Naím afirmó que tras el 11S "América Latina desapareció del mapa". "Se convirtió en la Atlántida, no existía en el mapa de quienes toman decisiones en Washington, en los analistas y en los medios de comunicación", manifestó.

Explicó que eso fue porque América Latina (AL) no tiene terroristas suicidas, armas atómicas y no representa una amenaza de seguridad. En consecuencia, por aquel tiempo toda la tensión se concentró en el Medio Oriente, en Afganistán, Paquistán, en la proliferación nuclear y temas de guerra.

En paralelo AL tuvo una expansión económica prolongada que hasta hoy ha tenido consecuencias positivas.