En la ciudad mexicana de Iguala, donde hace nueve días murieron seis personas y desaparecieron otras 43 en una oscura acción policial, casi nadie ha visto nada ni sabe nada, no han escuchado disparos y nadie vio a los estudiantes que ahora todo el mundo busca.

La fiscalía del estado mexicano de Guerrero cifró hoy 28 cuerpos calcinados hallados en fosas.  Así lo confirmó este domingo el fiscal, quien no ha podido decir si los cuerpos son de los 43 estudiantes que desaparecieron tras la violenta noche del pasado viernes, ya que los forenses necesitan entre 15 días y dos meses para determinar la identidad de los restos humanos.

No se sabe con exactitud las causas de la masacre, solo se han especulado teorías relacionadas a venganzas de los cárteles del narcotráfico y alcaldes puestos a dedo.