EFE

Miles de partidarios enfervorecidos del presidente sirio, Bachar al Asad, recorrieron este domingo las principales calles de Damasco para mostrar su lealtad al mandatario a solo dos días de la celebración de las elecciones presidenciales.

Los comicios serán los primeros en medio siglo en los que figurará otro apellido distinto al de Al Asad en las papeletas, aunque se da por segura la reelección del presidente por un nuevo mandato de siete años.

Las últimas siete votaciones fueron referendos para aprobar la continuidad de Bachar y de su padre, Hafez, que nunca obtuvieron por debajo del 97 % y el 99 % de los votos, respectivamente.

La muestra de apoyo de este domingo evidencia que, pese a los más de tres años de conflicto civil en el país, el respaldo a Al Asad continúa siendo fuerte en la capital de Siria.

"Con nuestras almas y nuestra sangre nos sacrificaremos por Al Asad", cantaba un grupo de centenares de seguidores del presidente en el casco viejo de Damasco, mientras blandían banderas y carteles con su foto.

Samar Abdulkarim, una joven de 22 años de la ciudad de Sueida, dijo a Efe mientras portaba una bandera siria como capa: "Al Asad es nuestro líder y sin duda votaré por él".

Otras mujeres dibujaron corazones en sus mejillas con el mensaje "We love you" (Te queremos, en inglés), dirigido al mandatario.

La televisión estatal interrumpió en repetidas ocasiones su programación para emitir imágenes en directo de las concentraciones a favor de Al Asad en la capital y otros lugares.

Entre las decenas de personas entrevistadas por Efe, ninguna dijo que votaría por otro candidato que no fuera Bachar al Asar.

Los otros dos aspirantes son Maher Hayar, un diputado izquierdista originario de Alepo (norte), y Hasan Nuri, otro parlamentario, procedente de Damasco y presidente de la Cámara de Industria de Damasco.

Tras el estallido de las protestas antigubernamentales en marzo de 2011, Al Asad anunció una batería de reformas políticas para aplacar la rebelión, incluida la aprobación en referéndum de una nueva Carta Magna, que abrió las puertas al bipartidismo y a más de un aspirante presidencial.

Las elecciones del próximo martes "son el fin de la Primavera Árabe y un referéndum contra el terror", afirmó un joven mientras se dirigía al centro de la capital con decenas de amigos procedentes de una zona rural de la periferia.

Mientras, un anciano recitaba un poema folclórico para rezar por Al Asad mientras su hija sostenía una bandera siria.

El régimen se mantiene inexpugnable en su corazón, Damasco, a pesar de los ataques con proyectiles de mortero lanzados por los insurgentes que a veces alcanzan la ciudad.

La situación de guerra en el país ha llevado a que no todos los colegios electorales abran sus puertas el martes, porque solo habrá votación en las zonas bajo control del régimen de Bachar al Asad.

Quedarán excluidas del sufragio aquellas zonas controladas por los grupos rebeldes, en tanto que los refugiados que han abandonado el país de forma ilegal tampoco tendrán derecho a votar.

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