Pidamos al Señor que sea esa luz que ilumina los corazones y nos da fuerzas

Si uno pone a Dios, a la familia, a su patria, la honradez, la justicia y la verdad; si todo esto, que es lo que la Iglesia nos enseña, lo ponemos en su lugar todo irá mejor.
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El Cardenal Cipriani destacó en esta fecha tan importante para la Marina de Guerra del Perú, la figura del Almirante Miguel Grau, un hombre íntegro y coherente que cuidó su fe católica y la unidad de su familia, convirtiéndolo en un testimonio y un ejemplo para todos los peruanos.

“(Miguel Grau) Fue un hombre profesional a carta cabal, que puso en juego la vida por la integridad de su patria, que tuvo la grandeza de no masacrar al enemigo sino de respetarlo en su dignidad humana. Por eso, la grandeza de Grau trasciende al suceso puramente militar”, señaló.

“Tenemos que seguir las huellas de un peruano, que debe ser el número uno por su ejemplaridad y su permanencia en la historia; de quien, conforme se ha conocido más cosas de su vida, hemos conocido más rasgos de su integridad moral”, prosiguió.

Asimismo, mencionó que en nuestro país existen personas que con su labor y esfuerzo son héroes anónimos que tienen una grandeza de alma para anteponer las necesidades del prójimo a las suyas, para de este modo sacar adelante al país.

“Como Grau hay tantos peruanos y peruanas en todos los rincones que desde su pequeño esfuerzo, desde su responsabilidad personal, sabiendo cuidar a sus familias y sabiendo poner a Dios en su trabajo, hacen de este país un país grande”, reflexionó.

Exhortó también a mantener la coherencia de la honradez, de los principios y de la verdad que la Iglesia Católica nos enseña, para reflejarlo en nuestra vida diaria.

“Te animo a que en medio de las dificultades y limitaciones te enamores de Dios, que en el fondo es reconocer en tu familia, en tu patria y en tus amigos la imagen de Jesús. Y vas a ver cómo te crece ese espíritu de comprensión, de misericordia y de entendimiento. Que cada uno lo lleve a la coyuntura de su propia experiencia personal”, manifestó.

En otro momento, el Cardenal Cipriani agradeció al pueblo de Ayacucho por el reconocimiento a la Iglesia Católica por su trabajo en esos años oscuros y difíciles que atravesaron debido al terrorismo.

“Cuando he ido a la presentación del nuevo arzobispo de Ayacucho, Monseñor Salvador Piñeiro, he visto a la gente agradecer el trabajo silencioso de tantas religiosas, misioneros, agentes de pastoral, sacerdotes, obispos. Fueron muchos hombres y mujeres que mantuvieron viva la llama de la fe en medio de tanta violencia y barbarie”, mencionó.

Señor de los Milagros, expresión del alma al Perú

El Arzobispo de Lima se refirió a las celebraciones en honor al Señor de los Milagros y animó a mirar con fe qué es y quién es el Hijo de Dios en la cruz que mueve multitudes en todo el país y en el mundo entero.

“Desde aquí me inclino con reverencia ante esa maravillosa multitud de gente y ante la grandeza de ese regalo que Dios ha querido darnos. Es un tesoro que el Señor de los Milagros, Jesús desde la cruz, todos los años va a todos los rincones, bendice a todos los hogares y hace muchos milagros”, afirmó.

“El Señor de los Milagros sale en procesión y mueve millones y millones de personas a quienes les digo: Al mirarlo, cuántos hacen una verdadera confesión de dolor y arrepentimiento; cuántos jóvenes, enfermos, matrimonios renuevan su fidelidad. Sí tiene valor. Todo esto es bueno para la Iglesia porque es parte de nuestra fe”, continuó.

“La fiesta del deporte va más allá de la violencia”

Comentó también sobre el triunfo de Perú ante Paraguay en la primera fecha de la etapa clasificatoria para el Mundial de Fútbol y destacó la fuerza y compromiso de los jugadores a quienes animó a cuidar de sus hogares, de sus familias y a ser buenas personas. Manifestó sentirse conmovido al ver cómo daban gracias a Dios continuamente y al ver la fiesta del deporte en su mejor expresión.

“Ayer vimos la fiesta de pelear cada bola, jugar en equipo, no tener complejos, estar concentrados en el partido, obedecer las indicaciones del entrenador, no estar peleando, tener esa fortaleza de esperar hasta que lleguen los goles”, señaló.

“Creo que el deporte tiene su lugar; tampoco hagamos del deporte una religión, pero une al país; es un ejemplo cuando uno ve disciplina, un buen momento como el que vimos ayer. Mi saludo a esos muchachos y les pido tranquilidad, humildad y a luchar. Se gana o se pierde, pero se queda en la cancha el ejemplo de un hombre íntegro”, resaltó.

Finalmente, invitó a todos los fieles a participar mañana de la Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima, cuya solemnidad contará con la presencia de las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús.