Santa Filomena: Primera comunidad minera libre de trabajo infantil en Perú

El modelo de prevención y eliminación del trabajo infantil definido por la OIT, se basó en la promoción del desarrollo sostenible de la comunidad y en el compromiso de su participación activa.
Claudia Tuesta

El 26 de junio de 2004 será posiblemente recordado como un día histórico en  el combate contra el trabajo infantil en Perú. Ese día, al inaugurar una mini-planta de procesamiento de oro a pequeña escala en Santa Filomena, la Ministra de la Mujer declaró a este asentamiento “la primera comunidad minera completamente libre de trabajo infantil en el Perú.”

“Estamos dispuestos y comprometidos para seguir luchando por el bienestar de la zona. Los niños necesitan estudiar y jugar, no trabajar. Muchos de los chicos que han salido de la zona, se han ido a estudiar carreras técnicas y han vuelto para ayudar a los pobladores. El trabajo infantil sí se puede erradicar”, dijo el ingeniero Eugenio Huayhua, miembro de la Comunidad Minera que participó del proceso de cambio.

Conoce la historia:
Perú es el primer productor de oro en América Latina y el séptimo en el ranking mundial; el oro constituye su principal producto de exportación.

La explotación minera artesanal tiende a ser considerada a la vez como una oportunidad y un problema:
Por un lado se reconoce su potencial para generar empleo y reducir la pobreza, contribuir al desarrollo local y contener la migración interna hacia las grandes ciudades. Sin embargo, el proceso de extracción artesanal del oro es también sinónimo del uso de mano de obra infantil en ocupaciones  altamente peligrosas.

Santa Filomena, una comunidad minera artesanal ubicada en la región Ayacucho en la sierra peruana, es representativa de las dos caras de esta realidad.

La historia de este caserío comienza en  la segunda mitad de los años ochenta, cuando algunos hombres de las zonas más golpeadas por la violencia terrorista y la crisis del campo a principios de los años noventa, llegaron allí con la finalidad de obtener un poco de oro para el sustento de sus familias.

Desde entonces Santa Filomena se ha convertido en un caserío minero de 1,500 habitantes de los cuales el 47% son niños; que al inicio de la intervención eran en su gran mayoría, trabajadores. 

En Santa Filomena los niños trabajaban por las mismas razones que lo hacen los niños de casi todos los centros de minería artesanal del Perú, llámense éstos Ananea, La Rinconada, Sandía, Huaypetuhe o Madre de Dios.

Basta visitar cualquier centro de minería artesanal para encontrar niños mayores de 12 años trabajando en el interior de la minas, perforando los socavones con cinceles y combas para extraer el mineral, respirando en el interior de la mina la concentración de polvo y gases tóxicos o soportando en el exterior, en los lavaderos de oro, altas temperaturas o lluvias torrenciales mientras inhalan el mercurio gaseoso, altamente tóxico, producido en la quema de la amalgama que permite separar las partículas de oro.

La comunidad en acción:
Santa Filomena comenzó por organizarse con la finalidad de obtener beneficios tales como la titulación de la mina, el permiso para el uso de explosivos, o el mejoramiento del transporte del oro hacia los enclaves de expendio. Es sobre la base de este desarrollo organizativo de la propia comunidad que, en 1998, la Organización Internacional del Trabajo a través de su Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, inicia junto con la organización privada CooperAcción y entidades del estado peruano un proyecto destinado a erradicar el trabajo infantil en la mina artesanal de Santa Filomena.

El modelo de prevención y eliminación del trabajo infantil definido por la OIT, se basó en la promoción del desarrollo sostenible de la comunidad y en el compromiso de su participación activa. Combinando estrategias de formalización, modernización productiva, fortalecimiento organizativo, mejora de la protección social, generación de ingresos para mujeres, sensibilización de la población y desarrollo de los servicios de educación, nutrición y salud, se logró en un plazo relativamente corto retirar y prevenir el trabajo en las minas de centenares de  niños y niñas.

La experiencia en Santa Filomena - ha sido en los últimos años una de las más completas y emblemáticas en demostrar que es posible prevenir y eliminar el trabajo de niños y niñas a través de una acción con alto compromiso de las organizaciones locales y con un enfoque integral de la intervención que apunta al desarrollo sostenible de la localidad y de las familias.