Gloria Valdez es agente de seguridad de la discoteca Seven. | Fuente: Latina

Gloria Valdez es una de las sobrevivientes del ataque perpetrado por Eduardo Romero Naupay, la noche del último viernes en Independencia. Ella estuvo frente a frente con el asesino, vio su mirada enloquecida y oyó el gatillar del arma que la hirió en el hombro y acabó con la vida de su amigo César Arellano Chumacero.

Ambos eran agentes de seguridad de la discoteca Zeven, ubicada en el segundo piso del centro financiero de la avenida Carlos Izaguirre, y según el relato de la joven, fueron los primeros en toparse con Romero Naupay, el pistolero que mató a cuatro e hirió a diez personas.

Inicio el ataque. En el programa Punto Final de Latina, contó que eran aproximadamente las 10:40 p.m. cuando un hombre que portaba mochila se acercó a la puerta del local. Su actitud era rara, como si no estuviera seguro de querer ingresar. Y en el momento en que un tercer agente de seguridad hace el ademán de querer revisar su mochila, el recién llegado saca el arma y empieza a apuntarlos.

"Pensábamos que era de broma; parecía como si estuviese sonriendo cachosamente, con un ego por tener el arma. Pero cuando le cambió el rostro, nos asustamos. Chumacero y yo retrocedimos y él cambia la dirección del arma hacia mí, era un arma plateada", cuenta.

Herida de bala. "Sentía que me apuntaba al pecho -continua relatando- y atiné solo a levantar las manos y decirle cálmate. Mi compañero Chumacero estaba adelante y yo estaba al costado, pero atrás de él, y en una de esas tira el gatillo y el balazo me cae en el hombro".

Tras escuchar el disparo, la joven sintió el impacto como un empujón. "No sentí dolor, ardor (...) y me quedé de pie", dice. Luego se da cuenta que el pistolero la sigue mirando fijamente. "El tipo miraba con odio, era como si tuviese algo conmigo. Era como esos retorcidos que quieren hacer daño".

César Arellano Chumacero, salvó de morir a Gloria Valdez, a costa de su propia vida. | Fuente: Facebook

Salvan su vida. Romero Naupay jala el gatillo nuevamente y Gloria se lleva las manos a la cabeza, y gira hacia un lado para no ver. En ese momento, Arellano Chumacero se vuelca hacia ella para protegerla y caen al piso. "Cuando caigo escucho un balazo cerca de mí, y cuando tira el tercer disparo yo salto como si me hubiera impactado, pero ese tercer disparo fue para Chumacero", explica.

Lo siguiente fue escuchar un disparo tras otro, más de 10. Romero descargaba su arma dentro de la discoteca, que a esa hora de la noche, apenas tenía público. En su demencial recorrido hirió a dos jóvenes trabajadoras del local, que se ocultaban cerca de la barra de tragos. Unos minutos después, tras permanecer en silencio y ovillada contra una pared, la joven escucha que tratan de auxiliarla, y entiende que el atacante se ha ido. Se levanta y ve que su compañero de trabajo yace en el suelo.

Gloria, que tuvo la herida más leve de los 10 sobrevivientes afectados, dice que lo que sucedió con ella es un milagro. "Siento mucho agradecimiento hacia él. Aunque no esté conmigo, siento que me va a proteger siempre", dice sobre Arellano Chumacero. "En ese momento fue un ángel vivo para mí, porque estuvo ahí a mi lado".

Eduardo Romero Naupay, el asesino, fue abatido por un policía que estaba en la zona en su día de franco. | Fuente: Facebook - Eduardo Romero Naupay
La entrevista completa a Gloria Valdez. | Fuente: Latina
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